Una nueva orden ejecutiva podría tener el poder de vetar adjudicaciones de investigaciones de los NIH que no se ajusten a la agenda política del presidente Trump.

La Casa Blanca ha comenzado a redactar una nueva orden ejecutiva que podría consolidar aún más la capacidad del presidente Donald Trump para controlar millardos de dólares en subvenciones científicas y ampliar la campaña de presión del gobierno contra las universidades de élite.

La orden, discutida en una reunión muy polémica en la Casa Blanca el viernes, tiene como objetivo crear un nuevo comité externo con el poder de vetar adjudicaciones en la vasta cartera de investigación de los Institutos Nacionales de la Salud que no se ajusten al programa político de Trump, según personas con conocimiento del esfuerzo.

Durante la reunión, Trump se quejó repetidamente del fracaso de su gobierno para someter en particular a la Universidad de Harvard. El gobierno no ha podido forjar un acuerdo con la universidad más antigua y rica del país, un punto central de su campaña más amplia contra la ideología woke en la educación superior.

La Casa Blanca también ha perdido un par de demandas interpuestas por Harvard, incluido un fallo que bloqueó los recortes a las subvenciones federales de investigación existentes de la universidad. El gobierno ha dicho que planea apelar.

Dentro de la Casa Blanca, algunos de los principales lugartenientes de Trump han expresado frustración por lo que perciben como una desaceleración en el intento del gobierno de imponer cambios culturales conservadores en el ámbito académico.

La reunión, que se llevó a cabo en el Despacho Oval, fue convocada en parte para discutir por qué los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés) no habían hecho lo suficiente para impulsar el programa del gobierno en el ámbito académico en general y en las universidades de la Ivy League en particular, dijeron dos funcionarios del gobierno con conocimiento de la planificación.

La reunión fue reportada por primera vez por The Washington Post. Funcionarios de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB, por su sigla en inglés), la agencia que está redactando la orden ejecutiva, se negaron a hacer comentarios. Un portavoz de los NIH, Joshua Pradko, se negó a discutir los detalles de la reunión.

"Los NIH siguen comprometidos con su misión de financiar investigaciones biomédicas para beneficiar la salud del pueblo estadounidense", dijo Pradko en un mensaje de texto.

En referencia a los reportes de que Russell Vought, director de la OMB, quiere rescindir el financiamiento de los NIH, Pradko dijo: "No habrá rescisiones al dinero de las subvenciones de los NIH. Todo el dinero de las subvenciones de los NIH será gastado".

Si la orden avanza, eso marcaría el intento más reciente del gobierno de Trump de usurpar la autonomía científica de los NIH, una agencia de 48 millardos de dólares que distribuye la mayor parte de su presupuesto a laboratorios de todo el país para la investigación en áreas como las enfermedades cardiacas, el cáncer y las enfermedades infecciosas.

Tradicionalmente, los NIH seleccionan los proyectos con base en una revisión de expertos sobre su mérito científico. Pero Trump ha buscado, a través de una serie de directivas recientes en su segundo mandato, someter ese proceso a una revisión política, bajo el argumento, en parte, de que el gobierno ha estado financiando prioridades liberales woke.

La reunión del viernes llevó a un punto crítico meses de conflicto entre dos de los asistentes: Vought, de la OMB, quien quiere imponer un mayor control político sobre las aprobaciones de subvenciones de los NIH, y Jay Bhattacharya, el director de los NIH, quien se resiste a esos esfuerzos, según dos personas cercanas a Bhattacharya.

Su relación se ha vuelto tan conflictiva que Vought se había negado a reunirse con Bhattacharya, dijeron las personas. Durante la sesión del viernes, Vought acusó al director de los NIH de financiar proyectos que entraban en conflicto con las prioridades del gobierno.

Una de las órdenes ejecutivas de Trump, emitida en su primer día de regreso en el cargo, puso fin a todos los programas del gobierno que involucraban "diversidad, equidad e inclusión". Esto ha tenido efectos de gran alcance en los estudios de los NIH, incluidos aquellos que investigan las "disparidades en la salud", es decir, por qué las poblaciones definidas por factores como la raza o el estatus socioeconómico pueden ser propensas a ciertas enfermedades o sufrir peores desenlaces.

Como economista de la Universidad de Stanford, Bhattacharya efectuó investigaciones sobre disparidades en la salud y ha estado intentando encontrar una manera de preservar el financiamiento de los NIH para ese tipo de trabajos. En 2011, por ejemplo, él y sus colegas reportaron sobre "disparidades raciales persistentes en la supervivencia después de trasplantes de corazón".

El estudio, financiado por los NIH, encontró que los pacientes negros con trasplante de corazón tenían un mayor riesgo de muerte que los pacientes blancos similares.

Pero como director de los NIH, Bhattacharya también ha apoyado la eliminación del financiamiento para trabajos que él considera que tienen baja calidad o motivaciones ideológicas. En una breve conversación con periodistas al principio de su periodo, Bhattacharya dijo que las cancelaciones estaban dirigidas a "expresiones politizadas de devoción a una ideología en particular" y que se contraponen a la "buena ciencia".

La confrontación con Harvard ha colocado a Bhattacharya en una posición incómoda. Alan Garber, presidente de la Universidad de Harvard, es su mentor y viejo amigo. Ambos son médicos y economistas de la salud; han escrito artículos académicos juntos y siguen siendo cercanos, de acuerdo con The Harvard Crimson.

El viernes, Vought también buscó tener acceso a fondos del año fiscal actual que aún no se han gastado. No tuvo éxito. El desacuerdo fundamental, sin embargo, parece reflejar una diferencia filosófica: Vought quiere recortar el gasto federal destinado a la investigación; Bhattacharya no.

El Congreso tampoco quiere reducirlo, pues rechazó la propuesta de Trump de recortar el gasto en investigación biomédica el año pasado.

Además, Bhattacharya se opone a la iniciativa de Vought de dar a los cargos políticos la última palabra sobre todo el gasto federal, no solo en la investigación en salud y ciencia.

Una regla propuesta previamente este año habría integrado la revisión política en todo el proceso federal de concesión de subvenciones, y pedía "poner fin al patrocinio del gobierno de la ideología de género y otras doctrinas radicales".

Los cambios fueron ampliamente denunciados por la comunidad de la investigación científica y médica, y generaron un rechazo bipartidista en el Congreso, donde los legisladores bloquearon a la Casa Blanca para que no procediera.

La Casa Blanca ha emitido una serie de órdenes ejecutivas para detener la investigación científica en áreas que entran en conflicto con las prioridades del gobierno. Miles de subvenciones fueron canceladas por diferir con estas prioridades.

Incluso antes de la reunión del viernes, el gobierno estaba involucrado en múltiples demandas que cuestionaban esas acciones.

La semana pasada, la Unión Americana de Libertades Civiles presentó una demanda colectiva en un tribunal de distrito de California en nombre de científicos que alegan que los NIH estaban censurando de manera inconstitucional la investigación científica.

La demanda, en nombre de investigadores que estudian disparidades en la salud, la enfermedad de Alzheimer y el acoso sexual, entre otros temas, argumentó que las medidas que la agencia ya estaba utilizando para revisar las subvenciones y verificar el cumplimiento con las prioridades políticas eran una violación a los derechos de libertad de expresión de los científicos.

"Lo que la Primera Enmienda no permite es el uso por parte del gobierno de su poder de financiamiento para atacar o silenciar la expresión de puntos de vista desfavorecidos dentro de la comunidad de investigación biomédica", dijo la demanda.

Carolyn Y. Johnson es una reportera que cubre temas de ciencia y medicina.

Sheryl Gay Stolberg es una corresponsal del Times y cubre desde Washington la agenda de salud del secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr. y el presidente Donald Trump.

Tony Romm es un reportero que cubre desde Washington la política económica y el gobierno de Trump para el Times.

Michael C. Bender es corresponsal del Times en Washington.