El clima volvió a golpear a la chicharrita en todas las regiones. Sin embargo, advierten que para evitar que la presencia residual de la plaga no progrese, hay que monitorear y eliminar maíces

El clima volvió a jugar a favor y provocó un marcado retroceso de Dalbulus maidis en todo el país. El 50º informe de la Red Nacional de Monitoreo de la plaga mostró una fuerte disminución de las poblaciones y un aumento de las localidades donde directamente no se detectaron ejemplares. Sin embargo, las regiones endémicas del NOA y NEA, junto con el Centro-Norte, todavía concentran los mayores niveles de abundancia.

El descenso de la plaga no significa que el riesgo haya desaparecido. Los especialistas de la Red remarcan que, frente al inicio de las siembras tempranas de maíz, será fundamental mantener esquemas de monitoreo activos y sistemáticos para detectar rápidamente cualquier cambio en la población del vector. También consideran prioritario eliminar los maíces voluntarios o “guachos”, ya que pueden funcionar como un “puente verde” y permitir la supervivencia de la chicharrita entre campañas.

En el NOA, la retracción fue especialmente significativa. El nivel más alto de capturas, superior a 100 adultos por trampa, se registró únicamente en Huasa Pampa, Tucumán. Además, el promedio regional cayó de 51 adultos por trampa en la segunda quincena de agosto a 18 en el último relevamiento. Pese a la baja, el registro todavía se encuentra por encima de los 10 adultos por trampa observados en la misma fecha de 2025.

La chicharrita afecta al cultivo de maíz como vector de patógenos que provocan el complejo del achaparramiento, capaz de causar pérdidas totales de rendimiento en los lotes (INTA)

En el NEA también se la caída: el 46% de las localidades monitoreadas presentó ausencia de chicharritas y solo Comandante Fontana, en Formosa, quedó dentro de la categoría de mayor abundancia. El promedio regional pasó de 20 a apenas 5 adultos por trampa. En el Litoral, en tanto, la ausencia alcanzó al 84% de las localidades y el promedio se ubicó en apenas 0,46 adultos por trampa, un nivel similar al de un año atrás.

El Centro-Norte mostró una evolución en la misma dirección: la ausencia del vector pasó a ser predominante y alcanzó al 63% de las localidades, mientras que otro 23% registró entre 1 y 4 adultos por trampa. El promedio regional descendió de 5,47 a 1,65 adultos por trampa. En el Centro-Sur, el escenario es todavía más marcado: el 99% de las localidades no registró presencia de Dalbulus maidis y el promedio fue de apenas 0,01 adulto por trampa, prácticamente en línea con el registro de hace un año.

La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, coordinada por MAIZAR y conformada por AAPPCE, Aapresid, CREA, INTA y EEAOC, surgió en 2024 frente al impacto del complejo del achaparramiento del maíz. El nuevo relevamiento aporta una señal favorable de cara a la próxima campaña, pero también deja un mensaje claro para productores y técnicos: la menor presencia actual de la chicharrita no debe traducirse en menor vigilancia, especialmente mientras comienzan las siembras tempranas y todavía existen maíces “guachos” capaces de sostener el ciclo de la plaga.