La corriente del Atlántico podría cambiar algo más que el clima: también pondría en jaque nuestra comida

La producción de alimentos mundial es fundamental para nuestra supervivencia, y hemos llegado a un punto en que prácticamente hemos normalizado su correcto funcionamiento y no pensamos en que esto se puede torcer en cualquier momento. Y aquí es donde ha entrado un nuevo estudio que apunta a como si las corrientes atlánticas colapsan, nuestra producción alimentaria también se puede ver afectada seriamente.

¿De dónde sale? Este nuevo "miedo" que podemos llegar a tener no surge de la nada, sino desde un estudio impulsado por ALLFED que modeliza qué pasaría si la circulación meridional del vuelco del Atlántico (AMOC) sufre un colapso abrupto y desencadena una anomalía climática de 100 años. 

Los resultados aquí apuntaban a que, si esta situación se llega a dar, se provocaría una reducción estructural del 5,3% en la producción global de trigo, arroz y maíz, con caídas mucho más graves en los principales centros de exportación del hemisferio norte. Además, calculan que esta bajada en la producción provocaría también un aumento de precios de los cereales en torno a un 17 o 40%. 

Bajar a las profundidades abisales para estudiar los océanos es difícil, así que estamos "robotizando" a medusas para conseguirlo
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