París, 12 sep (EFE).- Cuando Céline Dion suba este sábado al escenario para su primer concierto completo en seis años, no solo comenzará su esperado regreso a la música: París pondrá en marcha una maquinaria turística que podría dejar cientos de millones de euros en hoteles, restaurantes, comercios y transporte.

La cantante canadiense ofrecerá dieciséis conciertos hasta el 17 de octubre y diez adicionales en mayo de 2027 en el Plenitude Arena de Nanterre, al oeste de París, ante unos 800.000 espectadores previstos. La demanda ha sido excepcional: unos nueve millones de personas se registraron para acceder a la venta de entradas y los 480.000 billetes de las primeras 16 fechas se agotaron rápidamente.

La agencia turística regional Choose Paris Region calcula que su estancia podría generar entre 500 y 800 millones de euros de actividad económica, mientras que la consultora especializada en turismo MKG eleva la estimación hasta 1.000 millones de euros, una cifra que ilustra el creciente peso del llamado turismo musical, según recoge el vespertino Le Monde.

Los primeros beneficiarios son los hoteles. La ocupación hotelera en París y sus alrededores aumentó entre 10 y 15 puntos porcentuales respecto a un año antes durante las fechas de los conciertos, según datos de la Agrupación Nacional de Cadenas Hoteleras de Francia citados por el diario.

Pero el efecto se extiende mucho más allá del recinto, ya que los restaurantes de La Défense han reforzado sus plantillas y sus pedidos y las reservas de viajes en tren hacia París aumentaron un 96 % durante la primera semana de conciertos, según datos citados por el rotativo.

Cerca de un 30 % de los espectadores previstos procederán del extranjero y los visitantes que viajan a la región por un concierto permanecen una media de 4,2 noches.

El tirón económico se extiende también a comercios que venden productos relacionados con la cantante. Así, la tienda temporal de los famosos almacenes Galeries Lafayette vende bolsos, pañuelos y discos, bolsos y camisetas, con precios de hasta 125 euros, o guantes negros de cuero -como los que usa la diva - por 135 euros.

La boutique, en la tercera planta del histórico edificio, estaba atestada de clientes este sábado a primera hora de la tarde, con clientes de todas partes del mundo a los que se les ofrece también la posibilidad de adquirir cuatro 'macaron' -un pequeño dulce francés de almendra, crujiente por fuera y suave por dentro, con un relleno cremoso- en un estuche dorado con el nombre de la cantante estampado por 25 euros o el doble por 38 euros.

La ciudad también ha abrazado la 'Dionmania': estaciones de metro decoradas con imágenes de la cantante y un multitudinario karaoke organizado la víspera reunió a miles de seguidores para calentar el ambiente antes de su regreso.

Para París, una de las ciudades más visitadas del mundo, el fenómeno ofrece una nueva demostración del poder del entretenimiento para atraer a más visitantes internacionales y repartir el gasto turístico por toda la economía local.

Pero esta enorme caja registradora tiene también un coste. La llegada masiva de seguidores implica un aumento de precios y de emisiones derivadas de los desplazamientos. Según la plataforma Greenly, los viajes de los admiradores podrían generar entre 333.000 y 466.500 toneladas de CO₂ equivalente. EFE