Ana Prada

Madrid, 13 sep (EFE).- Seis de casa diez personas (64,6 %) con discapacidad en edad de trabajar se quedan fuera del mercado laboral, una proporción que apenas ha variado en la última década, lo que refleja una notable resistencia a la inclusión a pesar de los cambios normativos y de un contexto económico favorable con cifras récord de empleo.

"La mayoría de las personas con discapacidad ni siquiera llega a formar parte del mercado laboral", señala a EFE el presidente de la patronal de centros especiales de empleo (CONACEE), Albert Campabadal, que calcula que de los 4,4 millones de personas con discapacidad en España solo unas 700.000 están activas.

La tasa de actividad del colectivo, que mide el porcentaje de personas en edad de trabajar que forman parte de la población activa (tanco ocupada como en búsqueda activa de empleo), apenas ha subido dos puntos desde 2014, situándose en el 35,4 % en 2024, frente al 78,5 % de la población sin discapacidad, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Estas cifras suponen una brecha de la discapacidad de más de 43 puntos, que no ha variado en casi dos décadas.

Aunque la tasa de paro para el colectivo con discapacidad se situó en 2024 en su nivel más bajo en diez años (18,5 %), ello no ha supuesto un aumento de la ocupación, puesto que la tasa de empleo está en el 28,9 %, su valor más alto de la serie, pero lejos del 69,7 % de la población sin discapacidad.

El catedrático de la Universidad de Salamanca Agustín Huete García, autor de un análisis longitudinal 2014-2024 publicado en la Revista Española de Discapacidad, explica que la desigualdad del colectivo "presenta una notable resistencia al cambio, incluso en periodos de crecimiento económico o de expansión normativa".

Campabadal coincide con ese diagnóstico y lo atribuye a que "persisten prejuicios y una mirada asistencial sobre la discapacidad en lugar de una mirada de talento", a lo que añade que muchas personas "no encuentran itinerarios pensados para su perfil".

Esa resistencia se refleja en la Seguridad Social, ya que de las 3.305.700 personas con discapacidad que tenían algún vínculo con el sistema en 2023, tres de cada cuatro no estaban ocupadas.

En concreto, el 76,4 % recibía una pensión contributiva, frente a apenas un 11,4 % en alta laboral exclusiva.

La brecha también se refleja en los salarios. El sueldo medio bruto del colectivo fue de 23.159,7 euros en 2023, un 5,1 % más que en 2022, pero equivalente solo al 82,1 % del salario medio sin discapacidad (28.207,8 euros).

Dentro del colectivo las mujeres han superado por primera vez a los hombres en participación laboral en 2024 (36,3 % de actividad frente al 34,7 %), pero siguen cobrando menos (22.191,5 euros frente a 23.853,3 euros).

Pese a que la ley exige a las empresas de 50 o más trabajadores a reservar el 2 % de sus plantillas a personas con discapacidad, el acceso al mercado laboral es limitado.

Sara Nunes, de 39 años, cuenta a EFE como tuvo que encadenar varias suplencias de apenas unos meses en distintas empresas antes de ser contratada para trabajar en el Ministerio de Derechos Sociales a través del Centro Especial de Empleo Lacera Integra, un cambio que ella resume en una palabra: estabilidad.

Los centros de empleo asociados a la patronal CONACEE pasaron de 2.104 empleados en 2012 a 34.936 en 2024, dieciséis veces más.

Detrás de estos procesos están profesionales como Marina Mantecón, responsable de ajuste social y personal en Samsic Social, quien explica a EFE que se trata de integrar a las personas con discapacidad para que puedan desarrollar su proyecto laboral "con dignidad, autonomía y confianza". EFE