
Registrar lo que se come de forma constante predice una pérdida de peso mayor en usuarios que buscan adelgazar, según un estudio realizado con 5.132 personas. La investigación, publicada en el Journal of Medical Internet Research, ha analizado a usuarios que anotaban su dieta con regularidad y se pesaban al menos una vez al mes, y ha vinculado el seguimiento constante con unos mejores resultados.
Así, durante seis meses, quienes registraron su alimentación entre seis y siete días por semana perdieron de media 11,33 % de su peso corporal, frente al 6,84% de quienes lo hicieron menos de dos días a la semana. La relación entre seguimiento y resultado siguió un patrón escalonado: cada día extra de registro a la semana se ha asociado con un 35% más de probabilidades de lograr una pérdida de peso clínicamente significativa, definida como al menos un 5% del peso corporal, tras ajustar por edad, sexo e índice de masa corporal inicial. En el conjunto de la cohorte, el usuario medio perdió 9,3 kilos, equivalente al 9,5% de su peso corporal, y el 70,1% alcanzó al menos esa reducción mínima, mientras que el 44,8% perdió un 10% o más.
Uno de los hallazgos que más ha llamado la atención a los investigadores es que la constancia ha pesado más que la perfección. Los usuarios que solo registraron su alimentación dos o tres días por semana perdieron de media un 7,35% de su peso corporal, y más de la mitad llegó aun así al umbral clínicamente significativo. Saltarse algunos días no anuló el beneficio. La mejora apareció en cada escalón de frecuencia, lo que refuerza la idea de que mantener el seguimiento, aunque no sea diario, ya se asocia con un efecto apreciable.


