
Mark Zuckerberg y Elon Musk reclamaron más electricidad y centros de datos para sostener el avance de la inteligencia artificial durante una reunión de ministros de Tecnología del G20. Ambos empresarios plantearon que la capacidad energética y la infraestructura informática determinarán el ritmo de expansión de los modelos de IA y la competencia tecnológica entre países y empresas en los próximos años cercanos.
El pedido importa porque la expansión de estas instalaciones ha abierto conflictos en Estados Unidos y Europa. Vecinos, autoridades locales y organizaciones cuestionan el consumo de electricidad y agua, el ruido de los generadores, la ocupación del suelo y el posible traslado de costos a las facturas domésticas. La construcción de centros de datos ya influye en debates políticos y decisiones regulatorias locales.

Zuckerberg vinculó la infraestructura de IA con nuevos puestos de trabajo
El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, afirmó que levantar infraestructura para inteligencia artificial requerirá “cientos de miles y quizá millones de puestos de trabajo” en oficios especializados. Su planteamiento vincula la demanda de centros de datos con empleos técnicos relacionados con construcción, mantenimiento, redes eléctricas, refrigeración y operación de servidores. Las instalaciones requieren además chips, terrenos, permisos y conexiones de alta capacidad.
Un centro de datos reúne servidores, discos de almacenamiento, cableado y equipos de red que alojan, procesan y distribuyen información para plataformas digitales, aplicaciones, vídeo y herramientas de IA.
Su crecimiento responde a la necesidad de entrenar y operar modelos que manejan grandes volúmenes de datos y generan respuestas en tiempo real. Esta demanda exige electricidad constante, sistemas de enfriamiento y personal especializado.

Musk advirtió sobre una crisis de energía y cuestionó a Europa
Por su parte, Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX, advirtió sobre una “crisis de energía” asociada al aumento de centros de datos para IA. Sostuvo que China tiene ventaja en generación eléctrica y señaló que sus empresas construyen recursos energéticos para acompañar sus proyectos informáticos. Además, calculó que la inteligencia artificial elevará la economía mundial entre un 20% y un 30%.
El empresario también cuestionó las políticas de la Unión Europea ante ministros de Francia, Italia y Alemania. Según Musk, el nivel de regulación limita el desarrollo tecnológico porque muchas actividades quedan prohibidas por defecto. La crítica coincide con el interés de la industria por acelerar permisos e inversiones vinculadas con energía e infraestructura informática. Demis Hassabis, jefe de Google DeepMind, pidió aprovechar responsablemente.
El consumo de recursos concentra el rechazo a los nuevos proyectos
La discusión sobre la infraestructura ocurre mientras crece la oposición comunitaria a nuevos proyectos. Emmanuel Ferrario, columnista de Infobae en Vivo, indicó que un centro de datos mediano puede consumir recursos equivalentes a los de una ciudad de entre 30.000 y 50.000 habitantes, tanto en electricidad como en agua. La cifra varía según la carga informática, el clima y el sistema de refrigeración.

Los vecinos cuestionan el ruido de los generadores, la ocupación de terrenos, los residuos electrónicos y un aumento de las tarifas. Ferrario advirtió que los incentivos otorgados por empresas eléctricas para atraer inversiones pueden trasladar costes al resto de los usuarios. En Estados Unidos existen 5.500 centros de datos y se proyectaba sumar 4.000 en tres años, aunque el avance se ralentiza todavía.
Las restricciones aumentan. Cinco mil quinientos centros de datos operan en Estados Unidos, donde 42 de los 50 estados tienen normas que limitan o condicionan estas instalaciones. Nueva York y Texas figuran entre los territorios que han debatido o aplicado medidas para frenar autorizaciones y revisar sus consecuencias. En Europa, Francia cuenta con disponibilidad de energía nuclear, mientras Alemania impulsa el uso del calor residual.
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, propuso considerar zonas con poca población para instalar centros de datos. En una entrevista con Time, reconoció que comunidades antes interesadas en recibir estas inversiones ahora expresan mayor rechazo por sus efectos locales. Altman sostuvo que los resultados de la IA pueden enviarse a cualquier lugar desde instalaciones remotas, aunque estas requieren redes eléctricas, telecomunicaciones y refrigeración.
El debate sobre los centros de datos dejará de centrarse solo en la capacidad tecnológica de las empresas. La expansión de la inteligencia artificial dependerá de cómo gobiernos, compañías y comunidades resuelvan el acceso a electricidad, agua, terrenos y redes, además de las condiciones regulatorias y sociales que determinen dónde podrán instalarse estas infraestructuras.




