Las cámaras de seguridad del edificio en el que vivía Lucas Grinstein capturaron el momento posterior al ataque en el que quemó con aceite hirviendo a su padre, quien murió a causa de las heridas. Las imágenes son una prueba clave en contra del sospechoso, que estuvo un año prófugo en Brasil y actualmente se encuentra detenido.
El violento episodio ocurrió en junio del año pasado. En la filmación se ve como ingresaron la víctima, -identificada como Daniel Grinstein- y su hijo al departamento ubicado en la calle Austria al 1900, en el barrio porteño de Palermo.
Luego de permanecer durante varias horas, cerca de las 3, Daniel salió de la casa. Las cámaras lo muestran caminando con dificultad junto a Lucas, quien le abrió la puerta, le permitió salir y luego se acercó hasta un contenedor de basura a dejar una bolsa.
Poco después, Daniel se retiró caminando, llegó por sus propios medios al Hospital Rivadavia y les dijo a los médicos: “Tuve problemas en casa”.
Los videos posteriores muestran como Lucas se cambió de remera y quiso salir a la calle. En el hall, sin embargo, tuvo una conversación con el personal de seguridad, a través de un tótem, donde intentó explicar lo que había ocurrido.
“¿No puede abrir?“, preguntó el seguridad. ”Mi papá se lastimó y estoy preocupado por él. Lo quise llevar al hospital y me dijo ‘no, quedate’“, respondió Grinstein.
Ante esta situación, el empleado preguntó que había sucedido y el sospechoso contestó que había sufrido una caída y que se había lastimado. “Yo quería ir con el a acompañarlo al hospital, pero el me dijo ‘voy solo, vos quedate’, y me quede acá, pero estoy preocupado por él”, siguió.
Tras ello, el seguridad le pidió sus datos para dejar registro de la charla. “Tenemos que dejar registro de estos casos para estar al tanto de todo”, agregó y le consultó si consideraba necesario llamar a un patrullero.
Sin mencionar el episodio ocurrido con el aceite, Lucas siguió con su relato: “No, fue un accidente, y está siendo atendido en el hospital, ¿qué tiene que ver un móvil?“.
Ante esta situación, el empleado le contestó que a lo mejor podría haberle ocurrido algo en el camino a su padre. “Hablé con él y me dijo que ya estaba en el Rivadavia”, respondió el atacante.
Pero pese a su insistencia, el hombre de seguridad no le permitió salir del edificio.
“No hace falta la policía porque si no lo puedo contactar yo, que los medicos hablen con mi madre. Ella me llamó, le dije ‘papá se patinó, se fue de boca en casa, chocó contra el mueble de la biblioteca de madera y se lastimo las manos’”, finalizó.

Ese mismo día, Lucas Grinstein sacó un pasaje a Brasil, donde permaneció prófugo durante un año. Desde allí, habló con su madre y finalmente tiempo después confesó el ataque.
En un chat de WhatsApp, la mujer le preguntó qué había pasado con su padre y le pidió que le dijera con qué lo había quemado. “Aceite y sal hervida”, respondió él.
En las conversaciones siguientes le mandó fotos desde Río de Janeiro donde se ve que tiene las manos quemadas.
Durante la charla, Grinstein involucró a más personas en el ataque. “Maca y Charrier también deberían estar imputadas, o solo Maca. Lo hice yo, pero la idea fue de Charrier, y hablé con Charrier por teléfono mientras hervía el aceite. Macarena hizo que a medianoche el aceite me llegara rápido por la aplicación”, precisó.
Cómo fue el violento ataque
Según detallaron fuentes de la investigación, esa noche, Daniel Grinstein se quedó dormido en el sillón. La reconstrucción permitió establecer que en ese momento, su hijo calentó tres litros de aceite, le puso sal y luego se lo tiró sobre el cuerpo. Los rastros en el sillón serían clave para respaldar esta hipótesis.
Hasta el momento, todo indicaría que la víctima no pudo defenderse y creyó que, en un principio, se había tratado de un accidente.
Esa noche caminó 300 metros hasta el Rivadavia con quemaduras en el pecho, piernas y la cara. Tenía el 80% del cuerpo quemado.
En el centro de salud le brindaron los primeros auxilios y luego lo derivaron. Casi un mes después, Daniel Grinstein murió a causa de las graves secuelas.
La fuga a Brasil
El mismo día del episodio, Lucas Grinstein compró un pasaje aéreo para viajar a Río de Janeiro, aunque no sacó uno de regreso. Salió desde Aeroparque a las 23:20 del 20 de junio y llegó a Brasil a las 2:15 del día siguiente.
A partir de esos elementos, la Justicia ordenó su detención nacional e internacional y trabajó en conjunto con Interpol. Su hermana había informado que su último lugar de alojamiento conocido era un hotel del barrio Barra de Tijuca.
Según informaron fuentes cercanas al caso a TN, el acusado fue detenido en ese país por un delito menor y estuvo preso alrededor de un año. Días atrás, Grinstein fue trasladado a la Argentina por las autoridades y quedó alojado en una alcaidía porteña.
La Justicia ordenó una evaluación psiquiátrica
Antes de tomarle declaración indagatoria, la jueza María Gloria Capanegra, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°17, ordenó que el acusado fuera sometido a un examen mental interdisciplinario.
Los especialistas deberán determinar si Grinstein actualmente presenta algún trastorno mental y analizar cómo se encontraba al momento del hecho.
Otro de los puntos que tendrán que responder los peritos es si el imputado podía comprender la criminalidad del hecho que se le atribuye en la muerte de su padre. Asimismo, deberán establecer si actualmente está en condiciones de afrontar un proceso penal y ejercer su defensa.
Mientras se realizan las evaluaciones, la magistrada dispuso que permanezca detenido y sea derivado al Dispositivo Prisma o al Hospital Penitenciario Central, según corresponda.
Además, le prohibió mantener cualquier tipo de contacto con su madre y sus dos hermanas, incluso mediante llamadas, mensajes, redes sociales o terceras personas.
Grinstein está imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo, el cual prevé una pena de prisión perpetua. Mientras tanto, la Justicia avanza con las pericias para determinar qué ocurrió aquella madrugada y la situación procesal del acusado.




