
La Junta de Paz, respaldada por Estados Unidos, presentó este miércoles un plan de seis meses y USD 2.450 millones para iniciar la reconstrucción y la gobernanza de Gaza. La reunión de gobernadores tuvo lugar en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU. El documento reúne 66 proyectos de infraestructura, educación y salud, concebidos para respaldar el plan de 20 puntos con el que Donald Trump quiso cerrar la guerra entre Israel y Hamas.
La propuesta contempla una reconstrucción por sectores, que empezaría en Rafah y avanzaría hacia el norte a medida que el grupo terrorista Hamas ceda el gobierno y las fuerzas israelíes se retiren. Axios, que obtuvo una copia, informa que los proyectos se agrupan en seis áreas: infraestructura, desarrollo humano, aceleración económica, transformación digital, asuntos legales y paz y seguridad. El texto incluye gastos previstos en vivienda temporal, retirada de escombros, reparación de hospitales, recuperación económica y despliegue de una fuerza de seguridad multinacional.
El cálculo de la Junta supera ampliamente esa primera fase. El organismo estima que reparar los daños físicos de Gaza costará unos 35.200 millones de dólares a mediano plazo y otros 71.400 millones en la próxima década. “La necesidad es inmensa”, señaló la Junta. La propuesta se dirige sobre todo a posibles donantes, a quienes se pedirá financiar la reconstrucción.
Un plan que no ha despegado
El punto de partida es un alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre de 2025. La resolución 2803 del Consejo de Seguridad, adoptada el 17 de noviembre de 2025, respaldó el plan estadounidense, dio la bienvenida a la Junta de Paz y autorizó una Fuerza Internacional de Estabilización. La votación fue de 13 votos a favor, ninguno en contra y dos abstenciones: China y Rusia. La Junta y las presencias internacionales autorizadas permanecen habilitadas hasta el 31 de diciembre de 2027, sujeto a nuevas decisiones del Consejo.
La Carta de la Junta se firmó en Davos el 22 de enero de 2026. Ali Shaath encabeza el comité tecnocrático que administra Gaza, Nikolay Mladenov es alto representante y el general estadounidense Jasper Jeffers comanda la fuerza de estabilización. La Junta incluye 28 países miembros. En su reunión inaugural, en febrero, Trump había prometido USD 10.000 millones para el organismo. No hay datos públicos verificables sobre cuánto de esa cifra se ha desembolsado.
Casi un año después del alto el fuego, el resultado es magro. Los combates más intensos cesaron y las condiciones humanitarias mejoraron, pero el ejército israelí amplió su control y ocupa cerca del 60% del territorio. Hamas no ha entregado las armas, la fuerza internacional y el nuevo gobierno no han entrado en Gaza y la reconstrucción no ha comenzado. La gran mayoría de los palestinos vive en campamentos de tiendas o entre las ruinas de sus casas.
Desarme y calendario

Mladenov sostiene que el avance depende en gran medida del desarme de Hamas, que el grupo terrorista se niega a aceptar. También ha instado a Israel a reducir su operación militar. Ante la Junta, reconoció que las conversaciones con Israel son difíciles durante la campaña electoral del país. Añadió que el organismo no trabaja con un calendario cerrado y que prioriza que el proceso funcione.
Jeffers expuso un esquema de cinco pasos para la desmilitarización. El primero es el despliegue de una oleada inicial con tropas de Kosovo y Marruecos, seguida de personal de Albania y Kazajistán. Su cometido será desmantelar la infraestructura militar de Hamas. El objetivo, dijo, es transferir de forma gradual el control de la seguridad al gobierno interino, tras lo cual Israel debería retirar sus fuerzas.
Esa secuencia coincide con la lógica de la resolución 2803. El texto vincula la retirada del ejército israelí a hitos y plazos ligados a la desmilitarización, y admite que quede una presencia en el perímetro de seguridad mientras Gaza no esté asegurada. Así, cada fase depende de la anterior: no hay retirada sin desarme ni reconstrucción sin seguridad.


