El caso de Martina —nombre ficticio—, una nena trans de seis años que vive en Uruguay, reavivó el debate sobre la inclusión en los clubes deportivos. Su madre presentó una demanda contra el Banco de Previsión Social (BPS) luego de que el club le impidiera ingresar al vestuario femenino, donde la menor asiste a clases de natación.
La mujer sostiene que la decisión vulneró la identidad de género de su hija y aseguró que el objetivo del reclamo es lograr que los espacios deportivos sean verdaderamente inclusivos para todas las infancias.
Qué ocurrió en el club de Uruguay
La situación comenzó en junio, cuando la madre inscribió a Martina en el club del BPS. Según el reglamento de la institución, las niñas y los niños deben cambiarse y ducharse solos en los vestuarios asignados por sexo.
La familia pidió poder acompañar a la menor al vestuario femenino, argumentando que era la opción más adecuada para respetar su identidad y asistirla durante el cambio de ropa. Desde el club le informaron que esa posibilidad no estaba permitida y le solicitaron presentar una nota para gestionar un permiso especial.

De acuerdo con el relato de la madre, el club ofreció dos alternativas: que Martina utilizara el vestuario de varones o que únicamente asistiera a actividades que no requirieran el uso de vestuarios.
Frente a esa respuesta, la familia trabajó junto a la Secretaría de Género de la Intendencia de Montevideo, la Secretaría de Deporte y distintas organizaciones civiles para elaborar una propuesta de adaptación de las instalaciones y de los protocolos internos.
El planteo incluía medidas concretas para garantizar el acceso sin discriminación, un pedido de disculpas públicas y la modificación de los estatutos del club para prevenir situaciones similares en el futuro.
A comienzos de septiembre, ambas partes participaron de una audiencia judicial de conciliación, pero no lograron alcanzar un acuerdo. La madre explicó que las soluciones propuestas eran de fácil implementación, aunque la institución decidió no aceptarlas.
Por ese motivo, confirmó que continuará el reclamo por la vía judicial y evalúa presentar un recurso de amparo, además de solicitar un resarcimiento por los daños que considera que sufrió su hija.
Más allá de la compensación económica, la mujer remarcó que el objetivo principal es generar un precedente para que otros clubes deportivos garanticen el acceso igualitario a niños y niñas trans.
“Buscamos visibilizar la necesidad de que los espacios deportivos sean lugares verdaderamente inclusivos”, expresó al confirmar que seguirá adelante con la demanda.




