La mujer más rica de Australia ha colocado parte de su fortuna en una de las pocas compañías capaces de plantar cara a China en uno de sus negocios más estratégicos. Lynas Rare Earths, respaldada por Gina Rinehart como accionista mayoritaria, ha acordado comprar Meteoric Resources por 968 millones de dólares australianos, unos 600 millones de euros, y con ella hacerse con el proyecto Caldeira de Brasil. Bajo el suelo de Minas Gerais aparece así una nueva pieza en la carrera occidental por reducir una dependencia china que alcanza desde los coches eléctricos hasta los cazas y los misiles.
Un cheque de 600 millones. China convirtió las tierras raras en una formidable herramienta industrial y geopolítica: concentra buena parte de su extracción mundial y domina de forma todavía más aplastante su procesamiento, el auténtico cuello de botella de la cadena.
Lynas, por su parte, ocupa una posición excepcional en el bando contrario: es el mayor productor de tierras raras separadas fuera de China y ha conseguido producir comercialmente elementos pesados como disprosio y terbio, esenciales para fabricar imanes capaces de trabajar a altas temperaturas. La compra de Meteoric amplía esa ofensiva con una nueva fuente de suministro situada a miles de kilómetros de sus actuales operaciones australianas.



