Miami (EE.UU.), 1 sep (EFE).- La NASA eligió este martes a Blue Origin, la empresa espacial del magnate Jeff Bezos, como su proveedor para la red de telecomunicaciones en Marte, que ayudará a transmitir datos e imágenes, así como datos de navegación, para las misiones espaciales hacia el planeta y sus alrededores.
"Blue Origin diseñará, desarrollará, integrará, lanzará y operará la red como parte de la infraestructura de comunicaciones y navegación espacial", explicó la agencia -en un comunicado-.
El contrato consiste en la entrega a la NASA de un orbitador de telecomunicaciones de alto rendimiento para Marte, a más tardar el 31 de diciembre de 2028, por un valor máximo aproximado de setecientos millones de dólares.
Ese orbitador "permitirá servicios de navegación y comunicaciones fiables y de gran ancho de banda para las misiones actuales y futuras a Marte", según la agencia, en un momento en el que la NASA prevé aumentar las misiones de exploración más allá de la órbita terrestre.
"Las misiones robóticas allanarán el camino para la exploración humana del planeta rojo, y a medida que estas misiones se expandan, la demanda de datos seguirá aumentando", indicó la agencia estadounidense.
Además de establecer una presencia humana permanente en la Luna mediante el programa Artemis, la NASA también concede gran importancia a la investigación de Marte, por lo que prevé el lanzamiento de futuras misiones que puedan aterrizar en ese planeta.
Ese ha sido desde siempre el gran objetivo de SpaceX, la compañía espacial de Elon Musk, que es el principal rival de Blue Origin por el dominio del espacio y que también colabora a menudo con la NASA.
"A medida que la agencia recurre cada vez más a socios comerciales para los servicios de transporte y comunicaciones en órbita terrestre y para el desarrollo de la base lunar, la iniciativa de la Red de Telecomunicaciones de Marte busca igualmente aprovechar las capacidades del sector privado, al tiempo que permite a la NASA centrarse en la exploración y el descubrimiento científico", concluyó la NASA. EFE