La nueva ley de incendios dice que limpies tus lindes y las de tus vecinos. El problema es que esas lindes demarcan las propiedades

Durante siglos y desde que existe el concepto de “propiedad”, mover una linde ha sido pecado, delito o ambas cosas. El Deuteronomio prohíbe correr el lindero que fijaron los antiguos (19:14) y maldice a quien lo haga (27:17). Por entonces se marcaba con doble surco o con pilares de piedra. Roma divinizó el mojón: en las Terminalia, cada 23 de febrero los dueños de campos vecinos hacían un sacrificio ante la piedra de Término. Cuenta la leyenda que, al levantar el templo de Júpiter en el Capitolio, todos los dioses se dejaron desalojar menos él. Ovidio, en tono coloquial, le pidió que no cediera ante el arado del labrador: si no cedió ante Júpiter, menos ante un hombre.

Pero 2026 ha sido el peor año en la historia de nuestros incendios. Estamos a 28 de septiembre y el monte sigue dando guerra. En la última semana se declararon fuegos en Galicia (Porto do Son, 57 hectáreas, en una jornada con 38,5 ºC en Ourense, además de Gondomar y O Xurés) y también en Puertollano (150 hectáreas) y Ayamonte. En este escenario, la Xunta ha presentado el anteproyecto de su nueva ley de incendios con una premisa sencilla: cada uno limpia lo suyo. Y lo del vecino, si este no lo hace. Aquí empieza el lío.

Qué dice el anteproyecto. El texto, que pasó por el Consello Forestal el 22 de septiembre y llegará al Parlamento en octubre, renueva la Ley 3/2007 (dos años ha llevado su tramitación). Amplía un mes la época de alto riesgo, del 16 de junio al 15 de octubre, y mantiene la franja de 50 metros alrededor de núcleos y viviendas, que la Xunta podrá ampliar a 100 en aldeas con situación 2 y duplicar en zonas estratégicas. Cien metros, has leído bien.

También suben las distancias junto a autopistas (20 metros), carreteras y tendidos eléctricos (10) y gasoductos (5). Por primera vez obliga a los dueños de terrenos urbanos que lindan con el monte, aunque el concello no haya delimitado la franja: biomasa bajo 50 centímetros y copas fuera de los tejados. Siguen prohibidos eucaliptos, pinos y acacias, con excepciones ornamentales. Las multas van de 100 a 1.000 euros las leves y de 1.001 a 100.000 las graves, en zonas estratégicas. Por cierto, en el Pirineo aragonés ya están creando anillos antiincendios entre todos.

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