El kirchnerismo siempre fue muy crítico de la oligarquía. La definición del término es clara: poder concentrado en pocas personas, generalmente vinculadas por riqueza, posición social o influencia política. En otras palabras, un grupito de personas con mucho poder o mucho dinero.
Entonces cabe preguntarse: ¿quiénes son los verdaderos oligarcas?
Oligarca 1: Sergio Schoklender, administrador de las Madres de Plaza de Mayo. Con dinero proveniente del Ministerio de Planificación, compró una mansión de 19 habitaciones, 12.000 m² de parque, quincho para 60 personas, pileta, cancha de fútbol 5, cancha de tenis, vestuarios, juegos infantiles e instalaciones para discoteca. Sin embargo, Schoklender —aún condenado— se fue caminando de Comodoro Py como si nada.
Oligarca 2: Facundo Moyano. Supo vivir en un dúplex en una torre de lujo en Puerto Madero. Hoy vive en el piso 21 de 172 m² en el edificio Viewpoint, con pileta climatizada, gimnasio, spa, sauna, sala de masajes y sala de choferes. La historia, sin embargo, no terminó del todo bien. A veces, billetera mata violencia de género.

Oligarca 3: María Soledad Calle, la vecina de Cristina. Es sindicalista de la UOM y tiene: un piso de 250 m² en San José 1111, un auto BMW de US$ 70.000, un dúplex de 170 m² en Cardales, una casa de 3 plantas en Campana, una moto BMW de US$ 20.000, gastos mensuales con tarjeta de hasta $43.760.000 y 114 viajes en 10 años. Todos beneficios de estar cerca de Abel Furlán, el sindicalista preferido de Máximo Kirchner.
Cada día estamos más cerca de conocer la relación real entre Máximo Kirchner y Abel Furlán.
Oligarca 4: Martín Insaurralde. Un simple intendente de Lomas de Zamora que llegó a tener una casa de 800 m² en San Vicente, US$ 10 millones en un vestidor y 215 viajes en avión en 20 años —11 por año—. La mejor defensa que tuvo fue la del Cuervo Larroque, quien dijo que “cuando se administra poder, los humanos están expuestos a tentaciones”.
Y vaya que Insaurralde se tentó: con Sofía Clerici, con las carteras de Louis Vuitton, con la mansión de San Vicente, con el piso en Puerto Madero y con las valijas llenas de dólares en el vestidor. Bastante “tentadizo” el señor.

Oligarca 5: Claudio “Chiqui” Tapia. Empezó como barrendero y, según su última declaración jurada, hoy tiene: $1.033.000.000, US$250.000, una casa en Beccar de 315 metros cuadrados, una casa en La Reserva de Cardales de 420 metros cuadrados, una casa en Río Luján, una quinta en Exaltación de la Cruz de 6100 metros cuadrados con pileta y cancha de fútbol, un departamento en Caballito de 291 metros cuadrados, una casa en San Juan y un terreno en San Juan. Guada Vázquez informó que el último sueldo de Tapia en la CEAMSE fue de $22.472.115 bruto ($17.877.317 neto).
Oligarca 6: Máximo Kirchner. Su última declaración jurada, conocida la semana pasada, arrojó un total de $11.085.000.000, depósitos en dólares por US$ 2.332.000, caja de ahorro de US$ 516.072 y 27 inmuebles. Este hombre quedó tan sectario que hasta el ultra fanático de Irán, Luis D’Elía, terminó jugando en su contra.
Esta es la interna de los oligarcas. Lo que dirimen son cajas. No es un tema de humanidad ni de ir a ver a Cristina a la cárcel: los oligarcas siempre disputan cajas. Y cuando se disputa dinero, uno se aleja de los problemas de la gente.
El comunicador peronista Tomás Rebord dice abiertamente que La Cámpora no tiene ningún futuro. Y toca un punto fundamental del kirchnerismo núcleo duro: quedaron vetustos. Siguen discutiendo un mundo que no existe más.
¿Qué debate el mundo hoy? Primero, cómo controlar la inteligencia artificial sin que destruya a la humanidad. Segundo, qué escuela necesitamos para un mundo que ya cambió. La Argentina ocupa el puesto 75 en matemática, el 62 en lectura y el 71 en ciencias en el ranking PISA. La nueva educación debería incluir clases de prompteo, programación, educación financiera, detección de fake news, deep fakes, algoritmos, estadística, ciberseguridad y estafas digitales.

¿Qué puede decir La Cámpora sobre esto? Poco y nada, porque están totalmente fuera del nuevo mundo. Mayra Mendoza dijo que hace falta menos educación financiera y más educación emocional. Es una chicana discursiva barata. Por supuesto que los chicos necesitan amor, contención, protección, cuidado y atención. Pero también necesitan educación financiera, porque de lo contrario terminan siendo un millón de jóvenes de 18 años endeudados por apuestas en el Mundial. No es una forma de decir: hubo un boom de apuestas durante el Mundial protagonizado por chicos pobres que querían salvarse. Como perdieron dinero, terminaron endeudándose con las fintech como Mercado Pago o Ualá. Eso se resuelve con educación financiera.
La próxima guerra en el mundo será por el manejo del agua, los minerales y la inteligencia artificial. Hoy hay cinco grandes figuras disputando ese terreno:
- Sam Altman de ChatGPT
- Demis Hassabis de Gemini
- Elon Musk de Twitter/Grok
- Dario Amodei de Anthropic (Claude)
- Mark Zuckerberg de Meta
¿Qué tienen para decir sobre esto Mayra Mendoza, Axel Kicillof, el Cuervo Larroque, Luis D’Elía, Aníbal Fernández, Sergio Berni o Gabriel Katopodis? El kirchnerismo quedó trunco en un mundo que avanza demasiado rápido. Mientras el mundo discute inteligencia artificial, Fernando Espinoza está regalando inodoros en La Matanza.
Para ponerlo más simple: el kirchnerismo va a dar una batalla de vida o muerte para conservar las PASO —las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, esas elecciones que se realizan en agosto antes de las generales—. Cuestan US$ 250 millones. Con ese dinero se podría terminar la base naval en Tierra del Fuego, comprar 6 cazas, comprar radares 3D y comprar patrulleros oceánicos. Es decir, armar una defensa para que dejen de robar pesca en el mar argentino o para proyectarse al Atlántico Sur.
El kirchnerismo prefiere las PASO porque le sirven para evitar desangrarse internamente, como está ocurriendo ahora. Los voceros de Kicillof en la guerra contra Cristina son Luis Barrionuevo, Santiago Cuneo, Luis D’Elía y Eduardo Duhalde. Entre los cuatro suman 293 años. Kicillof dice que va a tocar canciones nuevas, pero son canciones grabadas en un disco de vinilo de los años 50.
Y del otro lado hay cosas todavía más rústicas, más violentas, más salvajes. Sergio Berni pidió abiertamente un helicóptero. No dejaron terminar a Frondizi, a Illia, a Alfonsín ni a De la Rúa. Quisieron llevarse puesto a Macri. Y ahora piden que Milei no termine su mandato.
Hablen de democracia. La aman solamente si gobiernan ellos. Si votaste al que no les gusta, sos burro, ignorante, cipayo, gorila, insensible y desclasado.
El mayor problema del kirchnerismo es que proyecta en el otro su propia debilidad. Cuando hablan de “la puta oligarquía”, se están describiendo a ellos mismos: Los verdaderos oligarcas.
Opiniones libres; hechos sagrados.




