
Un estudio con 585 participantes vinculó la perseverancia, la pasión y la mentalidad de crecimiento con una mayor percepción de bienestar, a partir de una encuesta realizada por investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU).
La investigación fue publicada en la revista Frontiers in Education y el análisis examinó cómo esos rasgos motivacionales se relacionan con la calidad de vida que las personas dicen experimentar.
De acuerdo con el artículo divulgado en Phys.org, la investigación estuvo a cargo de los profesores Hermundur Sigmundsson, del Departamento de Psicología, y Håvard Lorås, del Departamento de Formación del Profesorado de la NTNU. La muestra incluyó a 585 personas, de las cuales 363 eran mujeres y 222 hombres.
El trabajo se centró en tres factores: la tenacidad, entendida como perseverancia; la mentalidad de crecimiento, que alude a la confianza en la propia capacidad de mejorar; y la pasión, asociada a la motivación sostenida hacia una actividad o propósito.
La perseverancia y la pasión mostraron una relación con el bienestar

La edad promedio de los participantes fue de 33,2 años y la muestra fue reclutada mediante redes sociales personales, y respondió un cuestionario en línea.
Los resultados indicaron que las personas con mayores niveles de perseverancia, pasión y mentalidad de crecimiento tendían a declarar una vida con más propósito.
“Las personas decididas, apasionadas y que creen en su capacidad de superación parecen tener más probabilidades de prosperar y vivir vidas significativas y enriquecedoras”, afirmó Sigmundsson.
Lorås distinguió el vínculo que cada rasgo tuvo dentro de los resultados: “La perseverancia y la pasión se asociaron particularmente con el bienestar, mientras que una mentalidad de crecimiento tuvo una clara relación con el florecimiento”.
El estudio encontró una asociación fuerte entre la motivación individual y el bienestar general informado por quienes respondieron el cuestionario. Sin embargo, sus autores establecieron límites precisos sobre lo que esos datos permiten afirmar.
Los datos reflejan percepciones personales y no condiciones objetivas

La investigación evaluó cómo las personas calificaban su calidad de vida y bienestar, no las circunstancias materiales o sociales en las que vivían. Por esa razón, los resultados muestran percepciones individuales y no una medición objetiva de las condiciones de cada participante.
Sigmundsson advirtió que el diseño de la encuesta impide establecer una relación directa de causa y efecto: “Nuestro estudio no puede demostrar que la motivación conduzca directamente a una mejor calidad de vida”.
Además, la evaluación se realizó en un único momento, sin seguir a los participantes a lo largo del tiempo. Por eso, no se puede determinar si ser más perseverante o apasionado produce un mayor bienestar, o si quienes se sienten mejor desarrollan con mayor frecuencia esos rasgos. Tampoco permite conocer de qué manera pueden cambiar las respuestas a medida que transcurren los años.
Los investigadores plantean estudios de largo plazo

El equipo indicó además que la composición de la muestra debe tenerse en cuenta al interpretar los resultados. La mayoría de los participantes eran noruegos y había una diferencia marcada entre el número de mujeres y hombres incluidos en el cuestionario.
Las diferencias culturales y de género podrían influir en la forma en que se expresan estos rasgos y la percepción de una vida satisfactoria. Por ello, los hallazgos no establecen que las mismas asociaciones se reproduzcan de igual modo en otras poblaciones.
Los autores consideran necesario realizar investigaciones experimentales y de seguimiento prolongado. Ese tipo de estudios permitiría observar si los rasgos motivacionales se mantienen o cambian con el tiempo y si anteceden a variaciones en la calidad de vida declarada.
“Necesitamos estudios experimentales a largo plazo para determinar si estos rasgos realmente conducen a una mejor calidad de vida”, concluyó Lorås.




