Jerónimo Weich cuestionó la etiqueta de “hippie” con la que suele ser identificado en redes sociales y explicó que su modo de vida está ligado a un trabajo de restauración ambiental. El hijo de Julián Weich se dedica a tareas de construcción, jardinería y poda, y además integra una brigada forestal que interviene en incendios y acciones preventivas.

La imagen pública que lo muestra con el pelo largo, una estética informal y una vida conectada con la naturaleza no desaparece en su relato. Sin embargo, propuso desplazar la mirada hacia las tareas que realiza y hacia el objetivo que persigue: actuar sobre ecosistemas afectados por la presencia humana.

Jerónimo sostiene que su actividad no se limita a evitar la contaminación o a reducir impactos personales. Define su trabajo como una tarea de regeneración: busca restaurar ecosistemas mediante construcción, jardinería, poda, prevención de incendios y remoción de especies exóticas que alteran las condiciones de cada ambiente.

La explicación surgió durante una emisión de Qué Mañana, el ciclo conducido por su padre. Allí, la conversación combinó bromas familiares con precisiones sobre su fuente de ingresos, su experiencia como brigadista y los motivos por los que intervienen sobre árboles no autóctonos.

Durante años, las redes sociales asociaron el estilo de vida de Jerónimo con la palabra “hippie”. Julián retomó esa definición en un video de Instagram que compartió tras la visita de su hijo, aunque le sumó otros términos para describirlo.

“Vino el hijo hippie, happy, sustentable. Hola, Momis”, expresó el conductor mientras aparecía junto a Jerónimo. La publicación fue acompañada por otro registro de la visita: padre e hijo asistieron a una peluquería para que el joven se cortara el pelo.

Las imágenes muestran a ambos en un ambiente doméstico y, luego, a Jerónimo sentado frente al espejo con una capa negra de peluquería. En ese segundo video se ven mechones de cabello sobre la capa y aparece etiquetado el perfil de una peluquería junto al de Jerónimo.

Julián Weich y su hijo Jerónimo, rodeados de la naturaleza

La expresión “hippie” volvió a aparecer en el estudio televisivo. Julián comenzó a definir a su hijo como alguien que lleva una “vida sustentable”, vinculada, según sus palabras, con el amor por el medio ambiente.

Jerónimo introdujo una precisión frente a ese concepto. “No solo sustentable, sino regenerar”, afirmó. Para él, la sustentabilidad no alcanza si se entiende únicamente como la decisión de no contaminar o de no intervenir de manera dañina sobre el entorno.

Su planteo apuntó a una forma activa de relación con el ambiente. “Hoy en día creo que no alcanza con decir: ‘Bueno, soy sustentable, no contamino, no hago nada’”, señaló antes de describir el tipo de labores que realiza.

La charla avanzó hacia una pregunta directa de Julián Weich: “¿De qué vivís? Porque yo no te paso un mango”. Ante ello el joven explicó que se dedica a “restaurar ecosistemas a través de la construcción”. Luego amplió esa definición y enumeró otras actividades de las que obtiene ingresos: jardinería y poda.

La construcción aparece en su explicación como una herramienta vinculada con la recuperación de ambientes naturales. No describió obras ni proyectos particulares, pero sí ubicó esas tareas dentro de una misma orientación: intervenir en espacios que requieren restauración.

La jardinería y la poda forman parte de ese trabajo manual. No las presentó como ocupaciones desligadas de su mirada ambiental, sino como prácticas que pueden servir para actuar sobre la vegetación y colaborar con el cuidado de cada ecosistema.

Julián añadió entonces otro aspecto del presente de su hijo: su trabajo como brigadista. “Soy parte de una brigada forestal que nos encargamos de ayudar en los incendios forestales”, dijo Jerónimo. Consultado por la columnista Maia Chacra, confirmó que colaboró en la Patagonia en los últimos incendios en la zona de El Bolsón, a la vez que destacó que realizan “muchos trabajos de prevención”, una expresión que abarca intervenciones sobre la vegetación y sobre especies que pueden generar dificultades en los ecosistemas.

Su padre lo describió como parte de un grupo que trabaja en reforestación. El joven, a su vez, puso el acento en la asistencia ante incendios forestales, la prevención y la erradicación de plantas introducidas fuera de su hábitat.

Jerónimo explicó que una de las labores de la brigada consiste en actuar sobre especies exóticas: “Especies que están fuera de su ecosistema, que han sido traídas por el humano”, definió. Frente a esa situación, el grupo interviene mediante la poda y otras acciones orientadas a reducir los efectos que provocan esas introducciones.

El brigadista resumió el procedimiento con una frase: “Nosotros vamos, intervenimos, podamos y colaboramos en lo que podemos”. Esa formulación ubica la poda dentro de una serie de tareas destinadas a atender problemas ambientales puntuales.