La decisión de dejar o no una propina después de recibir un pedido a domicilio puede parecer un gesto menor, pero detrás de esa conducta existen distintos factores psicológicos y sociales.
Para la psicología y la economía del comportamiento, no todas las personas interpretan de la misma manera la obligación de recompensar un servicio. Por eso, alguien que nunca deja propina al delivery no necesariamente es “tacaño”. Una de las posibles explicaciones está relacionada con la manera en que cada persona entiende la reciprocidad, es decir, la tendencia a devolver un beneficio recibido.
La teoría del intercambio social plantea que buena parte de las relaciones humanas funcionan a partir de intercambios en los que las personas dan algo y esperan algún tipo de respuesta a cambio. La reciprocidad ocupa un lugar central en este modelo: cuando alguien recibe un beneficio, puede aparecer la expectativa de devolverlo.
Sin embargo, esa expectativa no funciona de la misma manera para todos. En el caso de una entrega a domicilio, algunas personas pueden interpretar que el pago realizado por el pedido y el costo del envío ya representan una compensación suficiente por el servicio. Desde esa perspectiva, la propina no sería una obligación adicional.
Qué dicen los especialistas sobre las propinas
Uno de los investigadores que más estudió este fenómeno es Ofer H. Azar, quien analizó las motivaciones detrás de las propinas y encontró que las personas pueden dejar dinero por diferentes razones: para expresar gratitud, respetar una norma social, mostrar empatía hacia los trabajadores o porque saben que los ingresos de determinados empleados dependen de las propinas.
Azar también investigó el papel de las normas sociales en el comportamiento de quienes dejan propina. Según sus trabajos, las personas no toman esta decisión únicamente a partir de un cálculo económico, sino que también intervienen factores psicológicos y sociales.
Esto permite entender por qué dos personas que reciben exactamente el mismo pedido pueden actuar de manera completamente diferente: mientras una puede sentir que corresponde agradecer al repartidor con dinero extra, otra puede considerar que no existe ningún compromiso adicional.
La reciprocidad no siempre explica las propinas
Un estudio publicado en 2025, titulado “Tipping Food-Delivery Agents: A Field Study”, analizó las propinas a repartidores y puso a prueba, entre otros factores, la idea de la reciprocidad. Los investigadores utilizaron determinados gestos adicionales durante las entregas para observar si generaban una mayor propensión a dejar propina.
Los resultados no permiten afirmar que la reciprocidad sea siempre el motor principal de las propinas en el delivery. De hecho, el estudio encontró que algunos de esos gestos no produjeron un aumento significativo de las propinas.
Por eso, decir que una persona que nunca deja propina tiene necesariamente una “baja reciprocidad” sería demasiado categórico. La evidencia científica muestra que existen varios motivos posibles detrás de esta conducta.


