Las personas que prefieren a los perros antes que a las personas desconocidas no necesariamente están confundidas ni tienen menos empatía asegura la psicología. En distintas investigaciones analizaron cómo reaccionamos frente al sufrimiento de seres humanos y animales y encontraron que la respuesta puede variar según factores como la vulnerabilidad percibida, el vínculo emocional y las señales visibles de dolor.
Según investigaciones sobre empatía y comportamiento prosocial, la reacción frente a alguien que necesita ayuda no es idéntica en todos los contextos. La percepción que tenemos sobre la capacidad de una persona o un animal para defenderse, pedir asistencia o resolver una situación puede modificar nuestra disposición a intervenir.
Un estudio publicado en Scientific Reports en 2026 comparó las respuestas de 407 participantes frente al dolor de seres humanos, mascotas y animales de granja. Los resultados mostraron que, en determinadas situaciones, las personas manifestaron una mayor disposición a ayudar a los animales que a los seres humanos. Los investigadores señalaron la vulnerabilidad percibida como uno de los posibles factores que explican esta diferencia.
A nivel emocional, esto puede ayudar a explicar por qué algunas personas sienten una reacción especialmente intensa cuando ven sufrir a un perro. Un animal doméstico puede ser percibido como dependiente e indefenso, además de no poder explicar qué le sucede ni pedir asistencia mediante el lenguaje.

Por eso, una persona puede sentirse más movilizada frente a un perro herido o abandonado que frente a un adulto desconocido sin que eso implique necesariamente una ausencia de empatía hacia los seres humanos. La percepción de que el animal no puede resolver por sí mismo una situación puede activar una respuesta protectora.
También puede influir el vínculo emocional. La convivencia con una mascota permite reconocer sus gestos, necesidades y señales de malestar, además de construir una relación afectiva cotidiana. La familiaridad puede hacer que su sufrimiento resulte más fácil de interpretar y emocionalmente más cercano.
Una investigación publicada en Frontiers in Psychology encontró que la empatía hacia los seres humanos y hacia los animales están relacionadas, aunque débilmente. Esto indica que no funcionan simplemente como dos extremos de una misma capacidad: sentir una fuerte conexión con los animales no significa automáticamente tener menos empatía hacia otras personas.
Por qué algunas personas prefieren a los perros antes que a las personas, según la psicología
- Vulnerabilidad: los animales pueden ser percibidos como más indefensos y dependientes.
- Imposibilidad de pedir ayuda: no pueden explicar verbalmente qué les sucede ni defender sus intereses mediante el lenguaje.
- Dolor visible: las señales concretas de sufrimiento pueden aumentar la respuesta empática y la intención de ayudar.
- Vínculo emocional: convivir con mascotas puede fortalecer la sensibilidad hacia sus necesidades y comportamientos.
- Empatía diferenciada: sentir mayor conexión con los animales no implica necesariamente tener.




