Tras su paso por Gran Hermano y luego de someterse a retoques estéticos, Tomás Holder habló de los cambios físicos que atravesó y de las consecuencias que tuvieron en su salud. Lejos del estilo excéntrico que lo caracteriza, el joven contó que en 2025 abandonó el gimnasio durante siete meses, llegó a los 125 kilos y, más tarde, alcanzó una definición corporal que, según dijo, tampoco era sostenible.

Todo sucedió durante el paso del exintegrante del reality en el programa de streaming Prendido Fuego. Allí, mostró dos imágenes de etapas opuestas. La primera correspondía a mayo de 2025, un período que describió como difícil a nivel personal; la segunda fue tomada en julio de este año durante sus vacaciones en Ibiza, España.

Holder relató que en aquel momento se aislaba en su casa, pasaba hasta 12 horas jugando a la PlayStation y sostenía hábitos alimentarios basados en comida chatarra. Además, destacó que se sentía en comodidad ya que se encontraba en pareja. También afirmó que sufrió atracones frecuentes y que postergó la vuelta al entrenamiento bajo la idea de que el invierno le permitiría recuperar el ritmo después.

Así las cosas, luego se refirió a sus características físicas. Con una altura de 1,85 metros, indicó que superó los 100 kilos tras siete meses sin ir al gimnasio. “No encontraba rumbo, no encontraba soluciones”, expresó al recordar esa etapa, que vinculó con un mal momento emocional.

Holder relató que en esa etapa se aislaba en su casa, jugaba hasta 12 horas a la PlayStation y sostenía una alimentación basada en comida chatarra (Instagram)

Al contrastar aquella foto con la de julio, Holder señaló que su aspecto físico recibió comentarios favorables en playas, discotecas y calles de Ibiza. Sin embargo, cuestionó que esa imagen se tome como parámetro: “Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico”.

El joven sostuvo que mantuvo durante cinco meses un control estricto de su alimentación para reducir su porcentaje de grasa. En ese proceso, dijo, desarrolló culpa al comer y quedó condicionado por la balanza y por la posibilidad de consumir alimentos que antes disfrutaba, como una hamburguesa.

Holder remarcó que ni el sobrepeso asociado a una dieta basada en ultraprocesados ni la extrema definición física que mostró en Ibiza representaban un estado saludable. Sobre el segundo caso, afirmó que el apoyo químico que mencionó no puede mantenerse a largo plazo.

Tomás Holder contó que tras su paso por Gran Hermano dejó el gimnasio durante siete meses en 2025 y llegó a pesar 125 kilos

Por último, explicó que durante mucho tiempo sintió vergüenza de compartir la fotografía de mayo. Al hacerla pública, buscó acompañar a quienes atraviesan dificultades físicas o emocionales: “Cuiden su salud y sobre todo su salud mental”, concluyó.

A comienzos de marzo, Holder respondió en sus redes sociales a las consultas sobre los cambios en su apariencia y confirmó que se sometió a un implante capilar. El ex participante de Gran Hermano explicó que decidió hacerlo para corregir las entradas que advertía en su cabello.

“Muchos me preguntan qué me pasó en la cabeza o qué me hice. Gente, me hice un implante capilar”, dijo en un video. Según relató, el corte que llevaba hasta entonces disimulaba esa zona, aunque él buscaba modificarla. “Yo sí las notaba y quería mejorarlo”, señaló.

En el programa Prendido Fuego, Tomás Holder mostró una foto de mayo de 2025 y otra de julio tomada durante sus vacaciones en Ibiza, España

Holder también mostró el estado de la intervención, que todavía atravesaba el período de recuperación. “Acá está la curación”, comentó al enseñar las áreas que habían generado inquietud entre sus seguidores.

Además de las preguntas por el procedimiento capilar, el joven recibió mensajes de usuarios que le consultaban si se había sometido a una nueva intervención estética en el rostro. Holder negó haberse realizado otro retoque y adjudicó su aspecto a cambios en la alimentación y al uso de barba.

“Solamente ajusté la dieta. Estoy haciendo mucha dieta”, aseguró. Luego mencionó que la definición de sus facciones y la barba incidían en la percepción de su imagen.