El mercado disponible de granos cerró la última rueda de la semana con un escenario caracterizado por una menor presencia de compradores activos y ofrecimientos a la baja.

En el segmento de la soja, las fábricas y exportadores ubicados en el Gran Rosario redujeron sus valores de compra hasta los $560.000 por tonelada, cifra que se aplicó tanto para las operaciones con entrega contractual como para los esquemas de fijación de mercadería.

El comportamiento descendente se replicó en el mercado a término, donde los contratos diferidos operaron con pérdidas.

La posición Noviembre de 2026 cerró la sesión en US$376,40 por tonelada.

Eugenio Irazuegui, responsable de Research de la consultora y corredora Zeni, explicó a TN que “tras la euforia exhibida a principios de la semana, la soja volvió a negociarse a la baja” en la Bolsa de Chicago y recortó algo más de US$2,00 por tonelada.

La única excepción dentro del cuadro de futuros se dio en los contratos con vencimiento en Septiembre de 2026.

Esta posición logró desacoplarse de las caídas generales debido a las exigencias operativas vinculadas con el período de entregas y la proximidad de su fecha de vencimiento, pautada para el lunes 14 de septiembre.

En la escala regional, la atención del mercado continúa enfocada en la dinámica logística y productiva de Brasil.

Durante el mes de agosto, los datos difundidos por la Secretaría de Comercio Exterior (SECEX) reflejaron un desempeño exportador positivo para el país vecino, con embarques que alcanzaron un volumen total de 9,81 millones de toneladas de soja.

La cifra representó un incremento del 5,1% en comparación con el mismo período del año anterior.

De manera paralela, la plaza agrícola sigue con detenimiento los preparativos para el inicio del ciclo productivo 2026/27.

A partir de la próxima semana quedará formalmente habilitada la ventana de siembra en el estado de Mato Grosso, la principal región productora del territorio brasileño.

Los pronósticos meteorológicos de corto plazo prevén la llegada de precipitaciones regulares, aunque con acumulados acotados en el sector sur de Mato Grosso, mientras que se anticipa un mayor caudal de agua sobre las zonas agrícolas de Mato Grosso do Sul.

En tanto, la demanda sobre el origen norteamericano mantuvo dinamismo en las últimas horas, confirmándose nuevas operaciones por un total de 251.000 toneladas por parte del sector exportador de Estados Unidos.

Pérdidas en Chicago

Los mercados de granos gruesos y finos en la plaza norteamericana también acompañaron la tendencia bajista hacia el cierre de la semana financiera.

El maíz operó con ligeros retrocesos en sus valores de referencia, condicionado por los primeros reportes sobre el avance de la cosecha en el hemisferio norte.

Las máquinas comenzaron a trillar los lotes implantados en fechas tempranas sobre los estados del sur de Estados Unidos, donde las condiciones climáticas resultan propicias en zonas como Texas, Luisiana, Arkansas y Misisipi.

A este flujo inicial de oferta se sumaron nuevas estimaciones de volumen por parte de analistas del sector privado.

Tras las proyecciones elaboradas por las firmas Pro-Farmer y Allendale, la consultora Linn & Associates LLC dio a conocer un cálculo con un sesgo más optimista sobre la campaña estadounidense.

La entidad proyectó un rendimiento promedio nacional de 111,7 quintales por hectárea, consolidando una previsión de cosecha total de 400,53 millones de toneladas de maíz.

En el mercado del trigo en Chicago, las cotizaciones acentuaron el sesgo declinante de las jornadas previas y retornaron a los valores negociados a mediados de la semana anterior.

Respecto de la situación geopolítica en el Mar Negro, Irazuegui detalló que “desde el Kremlin ratificaron su postura respecto a la posibilidad de un acuerdo de paz con Ucrania, pero aún no perciben indicios concretos para acercar posiciones”.

A la fecha, las restricciones derivadas del conflicto bélico mantienen desactivada cerca del 90% de la capacidad exportadora de granos en la cuenca rusa que conecta el Mar de Azov con el Mar Negro.

Esta situación derivó en que diversos compradores del mercado asiático debieran reconfigurar el origen de los cargamentos previstos para entregas de corto plazo, redirigiendo su demanda comercial hacia proveedores internacionales alternativos como la Argentina y Australia.