El Servicio Nacioanl de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha) lanzaron una campaña conjunta para promover el consumo seguro de carne de cerdo y chacinados. Piden prestar atención al lugar de compra, al etiquetado, a la conservación y a la cocción de los productos.

Si hay algo que puede resultar bastante sencillo a la hora de comprar un salame, una bondiola, una morcilla o cualquier otro chacinado es mirar un poco más allá del precio y la apariencia del producto. Por eso, ambas instituciones decidieron lanzar un comunicado conjunto con recomendaciones para los consumidores.

El mensaje central es simple. Hay comprar carne de cerdo y chacinados en establecimientos habilitados, verificar el etiquetado y conservar y cocinar correctamente los alimentos.

La primera recomendación apunta directamente al lugar donde se realiza la compra. Senasa y CAICHA aconsejan adquirir estos productos en frigoríficos, carnicerías, comercios y supermercados habilitados, donde deben cumplirse los controles y requisitos sanitarios establecidos por la normativa vigente.

En cambio, recomiendan evitar la compra de carne de cerdo o chacinados en puestos callejeros, establecimientos no habilitados o cualquier lugar que no pueda acreditar las condiciones sanitarias correspondientes.

La razón es también bastante concreta, ya que la habilitación y los controles permiten asegurar la trazabilidad del alimento, es decir, conocer su procedencia y las condiciones en las que fue elaborado, transportado y comercializado.

En el caso de los productos envasados, el organismo sanitario y la entidad que representa a la industria de chacinados aconsejan mirar también el estado del envase y la información que contiene.

“El envase debe encontrarse en buenas condiciones y contar con un rótulo o etiqueta que permita identificar claramente el producto y su origen, además de la información exigida por la normativa”, remarcaron.

Pero la seguridad alimentaria no termina cuando el producto sale de la carnicería o del supermercado. La conservación y la preparación también juegan un papel importante. Senasa y CAICHA recomiendan mantener la cadena de frío y respetar las indicaciones de conservación que figuran en los envases. También plantean separar los alimentos crudos de los cocidos y lavarse correctamente las manos y los utensilios utilizados durante la preparación.

Uno de los puntos sobre los que hicieron especial hincapié es la cocción de la carne de cerdo. La recomendación es cocinarla completamente y evitar el consumo de carne cruda o insuficientemente cocida, ya que una cocción adecuada permite reducir los riesgos asociados a microorganismos que pueden estar presentes en las carnes crudas.

“La seguridad de los alimentos es una responsabilidad compartida”, señalaron el organismo y los productores. “Desde SENASA y CAICHA buscamos brindar información clara para que los consumidores puedan tomar decisiones responsables, sin dejar de disfrutar de la carne de cerdo y los chacinados que forman parte de la alimentación de los argentinos”.

Así, la campaña busca poner el foco en una serie de prácticas sencillas que comienzan incluso antes de llegar a la cocina. Elegir un comercio habilitado, revisar el rótulo y el estado del envase, conservar adecuadamente el producto y cocinar correctamente la carne son, según el organismo sanitario y la industria, pasos básicos para reducir riesgos y consumir estos alimentos de manera segura.