
La Unión Europea (UE) ha expresado su "profunda preocupación" por el "rápido deterioro" de la situación en el norte de Etiopía, después de que el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) anunciara el inicio de una nueva guerra contra las tropas etíopes, motivo por el que el bloque ha hecho un llamamiento a una "desescalada inmediata" para evitar un nuevo conflicto a gran escala en el país africano.
Así, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) ha alertado en un comunicado del impacto de las hostilidades sobre la población y ha destacado que durante las últimas semanas "ha seguido con preocupación los numerosos ataques con drones" perpetrados por las tropas etíopes contra Tigray, donde el TPLF ha tomado en las últimas horas los tres aeropuertos de la región.
"Es necesaria una desescalada inmediata. Aún no es demasiado tarde para reafirmar con determinación el compromiso con el Acuerdo de Cese Permanente de las Hostilidades", ha sostenido, en referencia al acuerdo de paz firmado en Sudáfrica en 2022 para poner fin al conflicto abierto dos años antes entre el Ejército etíope y el TPLF. "Las diferencias solo pueden resolverse mediante el diálogo, no mediante acciones militares", ha argüido.
El bloque ha hecho hincapié en que el respeto del Derecho Internacional Humanitario es "imperativo" e "innegociable" y ha recordado que esto incluye "proteger a la población civil en todo momento y respetar la imparcialidad e independencia de las operaciones humanitarias". En este sentido, la UE ha condenado "enérgicamente" los ataques que "afectan a los convoyes humanitarios y cualquier caso de denegación de acceso humanitario".
"La UE mantiene su compromiso de apoyar los esfuerzos encaminados a la desescalada, el proceso de mediación liderado por la Unión Africana (UA) y un diálogo significativo", ha zanjado el SEAE, sumándose al llamamiento del presidente de la Comisión de la UA, Mahmud Alí Yusuf, quien el miércoles expresó su "profunda preocupación" por el conflicto, que se habría extendido también a la región de Afar, y pidió volver al respeto del citado acuerdo de paz de 2022.
Yusuf criticó "la ocupación de los aeropuertos de Mekelle, Axum y Shire" por parte del TPLF, así como la detención de miembros de las fuerzas federales por parte del grupo, antes de agregar que la reciente formación de "nuevas alianzas políticas y militares suponen el riesgo de desestabilizar aún más la situación y dar marcha atrás en los avances para silenciar las armas".
De esta forma, hizo hincapié en que el acuerdo de paz de Pretoria, firmado en noviembre de 2022, "sigue siendo el pilar para una paz sostenible, la estabilidad y la reconciliación en Etiopía", al tiempo que recalcó que "la toma y ocupación de aeropuerto civiles en Mekelle, Axum y Shire por parte de las fuerzas tigriñas es algo inconsistente con los compromisos y obligaciones del acuerdo y suponen un riesgo de socavar los avances, obtenidos con mucho esfuerzo, en la búsqueda de la paz y la estabilidad duraderas".
Por ello, pidió "la máxima contención" y "el cese inmediato de todas las acciones que puedan recrudecer aún más las tensiones", así como "el reinicio cuanto antes de las conversaciones directas, en el marco del Acuerdo de Pretoria". Por otra parte, reclamó a "todos los países vecinos" que eviten cualquier tipo de acción que "pueda contribuir a una mayor escalada" y que "apoyen activamente la desescalada, el diálogo y la construcción de la confianza".
LAS NUEVAS HOSTILIDADES
El TPLF anunció el miércoles el inicio de una "guerra defensiva" frente a las tropas federales de Etiopía y recalcó que "tras la intensificación de la invasión a través de varios métodos por parte del autocrático y genocida régimen del Partido de la Prosperidad (PP) de (el primer ministro etíope) Abiy (Ahmed) contra el pueblo de Tigray", después de semanas de tensiones y aumento de los ataques.
Así, el grupo acusó a las fuerzas etíopes de "intensificar los actos de genocidio" y lanzar bombardeos contra varios puntos de Tigray, antes de reseñar que, si bien en un primer momento las fuerzas del TPLF mostraron "contención", han optado finalmente por responder a los "ataques con drones y artillería" por parte de Adís Abeba, lo que amenaza con sumir al país en un nuevo conflicto a gran escala.
Por su parte, Getachew Reda, asesor de Abiy y antiguo alto cargo del TPLF, apuntó que el grupo armado tigriña lanzó "una ofensiva a gran escala contra posiciones gubernamentales en Afar y Amhara". "Es evidente que la dirección político-militar del TPLF ha llevado la irresponsabilidad a niveles sin precedentes", manifestó en un mensaje en redes sociales, en el que ha descrito como "verdaderamente desolador" que "los esfuerzos de muchos, incluida la comunidad internacional", no hayan logrado "evitar una nueva escalada bélica en Tigray".
El Gobierno etíope dio en julio por disuelto el acuerdo de paz firmado en 2022 en Sudáfrica con el TPLF tras la citada guerra desatada en 2020, que dejó entre 100.000 y 600.000 muertos, dependiendo de la fuente. Tras el pacto, Tigray quedó en manos de un gobierno provisional aceptado por las autoridades federales del país. Sin embargo, a principios de mayo el TPLF se hizo con el control de las autoridades regionales, lo que provocó unas tensiones y acusaciones cruzadas sobre incumplimientos de los términos de lo pactado.
El conflicto de 2020 estalló tras un ataque del TPLF contra la principal base del Ejército etíope en Mekelle, lo que llevó a Abiy a ordenar una ofensiva contra el grupo tras meses de tensiones a nivel político y administrativo por diversos motivos, incluida la negativa del TPLF a la hora de reconocer un aplazamiento electoral y su decisión de celebrar comicios regionales al margen de Adís Abeba.
El TPLF acusó a Abiy de azuzar las tensiones desde su llegada al poder en abril de 2018, cuando se convirtió en el primer oromo en acceder al cargo. Hasta entonces, el TPLF había sido la fuerza dominante dentro de la coalición que gobernó Etiopía desde 1991, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), sustentada en las etnias. El grupo se opuso a las reformas de Abiy, que consideró como un intento de socavar su influencia.

