Los embajadores de los Veintisiete acordaron este martes prorrogar durante 36 meses las sanciones individuales de la Unión Europea contra Rusia por la guerra en Ucrania, a cambio de retirar de la lista negra a dos de los empresarios rusos más conocidos: el magnate de los metales Alisher Usmanov y el fundador de Alfa Group, Mijaíl Fridman. El pacto llegó a pocas horas del vencimiento de las medidas, tras la abstención de Letonia.
La presidencia rotatoria del Consejo de la UE, en manos de Irlanda, calificó el resultado de compromiso difícil y precisó que las sanciones seguirán vigentes hasta el 22 de septiembre de 2029. Para ambos empresarios, la exclusión supone el fin de la congelación de sus activos y de la prohibición de entrar en territorio comunitario.
Hasta ahora, las designaciones debían renovarse cada seis meses y por unanimidad. Ese calendario convirtió cada prórroga en una ocasión para que un Gobierno condicionara su voto. El plazo de tres años, sin precedentes en este régimen, pretende blindarlo frente a vetos imprevistos.
A principios de septiembre, Francia pidió excluir a Usmanov y sorprendió al resto de capitales. París alegó oficialmente motivos de seguridad nacional.
Dos franceses cumplen condena en Azerbaiyán. Anass Derraz fue sentenciado a 12 años por un presunto soborno. Martin Ryan recibió 10 años por espionaje, cargos que él y París rechazan.
Luxemburgo reclamó entonces el mismo trato para Fridman. El empresario exige al Gran Ducado al menos USD 16.000 millones en un arbitraje de inversiones por la congelación de sus bienes. Según diplomáticos citados por Reuters, Luxemburgo temía que la salida de Usmanov debilitara su defensa. Euronews atribuye además la exclusión de Fridman a un veto de Eslovaquia.
El Tribunal General de la UE anuló en abril de 2024, por falta de pruebas, las sanciones contra Fridman adoptadas entre febrero de 2022 y marzo de 2023, aunque el Consejo ya había dictado nuevas designaciones. Usmanov, en cambio, perdió ese mismo año su recurso ante esa corte.
Letonia fue el último obstáculo. El primer ministro, Andris Kulbergs, rechazó el lunes el pacto. El martes por la tarde, Riga optó por una abstención constructiva, que permite alcanzar la unanimidad sin votar a favor.
La reacción de Kiev fue inmediata. “La decisión de retirar a Usmanov y Fridman de la lista es vergonzosa e injustificada. Moscú se alegra de haber obtenido lo que quería: un sentimiento de impunidad, la humillación de la UE y la división entre los europeos”, escribió en redes sociales el ministro de Exteriores ucranio, Andrii Sibiga. Sibiga pidió a los Estados miembros que impongan sanciones nacionales contra ambos. El presidente, Volodímir Zelensky, agradeció a Letonia su resistencia.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que las sanciones deben levantarse “tanto para Usmanov como para Fridman y para todos los empresarios rusos, así como para todos los ciudadanos rusos”. Un día antes, la alta representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, había defendido en Nueva York que las sanciones son “un pilar central” de la respuesta europea a la guerra.
La prórroga hasta 2029 elimina la negociación semestral, pero deja un precedente incómodo: un Estado miembro obtuvo una exclusión por intereses ajenos a la guerra y otro amplió la concesión a partir de un litigio propio. La solidez de la lista dependerá de que ningún socio intente repetir la fórmula.

