
Dos jóvenes que viajaron desde Bogotá a Puerto Carreño, en Vichada, para completar un curso de aviación permanecen desaparecidos después de que, según sus familias, un grupo armado los obligó a trasladar dos avionetas hacia Apure, Venezuela, con un cargamento de coltán, oro y presunta cocaína.
Los desaparecidos son Óscar Mauricio Carvajal, estudiante de Negocios y Relaciones Internacionales de la Universidad de La Salle, y Bernardo Antonio Grajales, un piloto con experiencia.
Sus parientes reconstruyeron los mensajes que Carvajal envió durante los días previos a perder contacto con ellos y las comunicaciones en las que relató que ambos habían sido retenidos por hombres armados, en diálogo con Semana.
El viaje había comenzado como una actividad de formación
Carvajal y Grajales llegaron el 10 de agosto a la capital de Vichada para cumplir unas clases de vuelo que habían programado meses antes.
El estudiante compartió fotos, videos y mensajes con sus allegados en los que mostró su entusiasmo por la posibilidad de pilotar aeronaves.
“Parezco niño estrenando juguete… como para ponerlo en la historia”, escribió Carvajal a sus amigos, según el testimonio de su familia. En otra conversación, habló de su interés por aeronaves de mayor capacidad: “Sabes que estuve pensando… si así de delicioso se siente estar en un Cessna 310, ¿qué tal será un G4 o un G550?”.

El mal clima alteró el regreso de los dos jóvenes a Bogotá
Los dos hombres habían completado las horas previstas de instrucción y tenían programado regresar a Bogotá el 16 de agosto.
Las condiciones meteorológicas, según el relato de las familias, frustraron tres intentos de salida desde Puerto Carreño.
El tercer intento derivó en la desaparición. De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, los hombres armados abordaron a Carvajal y Grajales, los amenazaron con fusiles y los obligaron a subir a las camionetas. Luego los trasladaron hacia una zona selvática.
La familia de Carvajal sostuvo que el estudiante logró informar por WhatsApp parte de la secuencia. Los secuestradores los habrían llevado después en canoa hasta una pista improvisada, donde había dos aeronaves.
“Tenían que llevar las aeronaves hasta Apure en Venezuela”, les habrían indicado los integrantes del grupo ilegal, según la información que Carvajal alcanzó a compartir con sus familiares.
Los parientes señalan que las avionetas transportaban coltán, un mineral empleado en la fabricación de dispositivos electrónicos, además de oro y lo que podría ser cocaína.
Esa versión no ha sido confirmada por las autoridades y hace parte del relato que la familia entregó sobre la comunicación con el joven.
Carvajal y Grajales habrían cruzado la frontera bajo amenazas
De acuerdo con la versión conocida por las familias, los captores retuvieron los documentos de las víctimas antes de ubicarlas en la primera aeronave.
A Grajales, por su experiencia como piloto, le habrían entregado las coordenadas precisas del punto de aterrizaje en territorio venezolano.
Carvajal y Grajales habrían llegado a Apure y, poco después, fueron trasladados en vehículos de vuelta hacia Colombia para buscar la segunda avioneta.
El estudiante alcanzó a advertir que ese retorno incluyó un trayecto. “Fueron varias horas, incluso nos hicieron caminar mucho tiempo hasta llegar al sitio donde estaba la otra avioneta y repetir el recorrido”, contó Carvajal a sus familiares a través de mensajes de texto.
Después del segundo vuelo hacia Venezuela, el grupo armado les habría dicho que podrían volver a Colombia y retomar su itinerario hacia Bogotá. Carvajal llamó a su padre y le contó la secuencia de amenazas, traslados y vuelos que había afrontado junto a Grajales.
La última conversación ocurrió el 16 de agosto. “Yo viajo mañana, nos vemos allá”, le dijo Carvajal a su padre.
La familia esperaba que los dos jóvenes pudieran salir a las 7:00 a. m. desde Puerto Carreño y llegar a Bogotá antes del mediodía. Sin embargo, la comunicación se interrumpió esa noche.

La Cancillería trasladó el caso al consulado colombiano en Guasdualito
Tras perder el contacto con Carvajal, sus familiares acudieron a la Cancillería de Colombia para solicitar ayuda.
Según la respuesta recibida por la familia, el Consulado de Colombia en Puerto Ayacucho consultó a distintas autoridades y organismos dentro de su jurisdicción, sin obtener información sobre el estudiante.
La ausencia de registros coincide con la hipótesis familiar de que el grupo armado trasladó a los jóvenes por rutas irregulares, sin pasar por un control fronterizo legal.
“Este consulado realizó las gestiones correspondientes dentro de su circunscripción consular solicitando información a las diferentes autoridades y organismos competentes sin que se obtuviera información relacionada con el ciudadano Óscar Mauricio Carvajal”, señaló la respuesta oficial conocida por la familia.
El consulado informó que remitió el caso a la oficina consular colombiana en Guasdualito, que tiene jurisdicción sobre Apure, para que continuara con las gestiones.
Hasta el momento señalado en el relato, los allegados no habían recibido información que permitiera establecer el paradero de Carvajal y Grajales.
La familia también presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación por la desaparición. Según su testimonio, intentó radicar el caso en sedes de la entidad y, finalmente, utilizó los canales virtuales. Aseguran que entregaron fotos, videos, coordenadas compartidas por Carvajal y conversaciones que documentarían la retención.

Una llamada agravó la incertidumbre sobre el paradero de los pilotos
La angustia de las dos familias aumentó después de una llamada atribuida a un hombre que se presentó como mexicano.
Esa persona afirmó que Carvajal y Grajales habían sido asesinados por el grupo armado mientras esperaban el vuelo de regreso a Bogotá.
No obstante, las familias no han recibido pruebas que confirmen esa versión, y mantienen la expectativa de que ambos estén vivos y de que las autoridades logren establecer qué ocurrió desde la última comunicación del 16 de agosto.
Katerine Carvajal, hermana de Óscar Mauricio, pidió apoyo institucional para ubicarlo. “Solicito que, por favor, nos ayuden a buscar a mi hermano”, le expresó al mismo medio.
En un mensaje dirigido a su hermano, expresó: “Yo espero que estés leyendo esto y sepas que dondequiera que estés, te voy a ir a buscar, Mao, porque yo jamás te dejaría solo”.
Por su parte, la Alcaldía de Puerto Carreño, la Defensoría del Pueblo en Vichada y el Ejército Nacional iniciaron verificaciones




