
El 9 de diciembre de 1964, John Coltrane entró al Van Gelder Studio de Englewood Cliffs, Nueva Jersey, con las partituras de una suite religiosa terminadas y un cuarteto listo para grabarla sin pausas. En apenas una sesión nocturna nació A Love Supreme, el disco que la revista DownBeat calificó con cinco estrellas y que, cinco décadas después, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos incorporó a su Registro Nacional de Grabaciones por preservar una parte esencial del patrimonio sonoro del país. El álbum, de poco menos de 33 minutos y cuatro movimientos, no buscaba el lucimiento técnico sino documentar la gratitud de su autor tras superar una adicción devastadora a los narcóticos. Esta es su verdadera historia.
Durante buena parte de la década de 1950, Coltrane integró el primer gran quinteto de Miles Davis mientras arrastraba una dependencia severa de la heroína y el alcohol. La inestabilidad que esa adicción provocaba en su desempeño llevó al jefe -que no era precisamente un dechado de diplomacia- a despedirlo en 1957. El quiebre profesional obligó al saxofonista a un proceso de desintoxicación abrupto, del que surgió, según escribió él mismo en las notas originales del álbum, “un despertar espiritual que me conduciría a una vida más rica, plena y productiva”. A partir de ese momento, Coltrane consideró la composición musical un acto de servicio religioso. Su formación inicial provenía de la tradición cristiana protestante: tanto su abuelo paterno como el materno fueron ministros de la Iglesia Episcopal Metodista Africana en High Point, Carolina del Norte, ciudad donde el músico creció rodeado de sermones evangélicos y música góspel.
El islam y el sufismo en la búsqueda espiritual
El traslado de Coltrane a Filadelfia lo puso en contacto con una comunidad musulmana afroamericana activa. Allí conoció a Naima Grubbs, de fe musulmana, con quien se casó y que resultó determinante para alejarlo del consumo de sustancias. Junto a contemporáneos como el saxofonista Yusef Lateef y el pianista Ahmad Jamal, ambos conversos al islam Ahmadiyya, profundizó en el estudio del Corán, el misticismo sufí de Hazrat Inayat Khan y las filosofías de Jiddu Krishnamurti, además de acercarse al hinduismo y al budismo. Esa formación ecléctica lo llevó a declarar en 1965: “Creo en todas las religiones”. A Love Supreme no responde a una confesión religiosa específica sino a un monoteísmo integrador que combina la gracia cristiana con la sumisión islámica y estructuras rítmicas de origen africano e indio.
Para plasmar esa visión, convocó al “Cuarteto Clásico”: McCoy Tyner en piano, Jimmy Garrison en contrabajo y Elvin Jones en batería. La grabación principal se realizó entre las siete de la tarde y la medianoche del 9 de diciembre de 1964, bajo la supervisión del ingeniero Rudy Van Gelder y el productor Bob Thiele, con las luces del estudio atenuadas para recrear el clima de una presentación en vivo. Contrario a la idea de que el disco se registró en una sola toma fluida, la sesión incluyó sobregrabaciones: Coltrane dobló su propia voz hasta diecinueve veces para lograr el efecto coral del cántico “a love supreme” en el primer movimiento, mientras Jones añadió timbales sinfónicos y Garrison sumó líneas de contrabajo ejecutadas con arco.

Al día siguiente, el 10 de diciembre, regresó al estudio con dos músicos adicionales, el saxofonista Archie Shepp y el contrabajista Art Davis, para grabar variantes del primer movimiento con un sexteto. Tras escuchar los resultados, descartó ese material: concluyó que la intimidad del cuarteto original servía mejor al propósito devocional de la obra. Esas tomas permanecieron inéditas hasta reediciones conmemorativas posteriores.
Cuatro movimientos de un recorrido espiritual
A Love Supreme está compuesta de forma continua (“through-composed”) y traza un arco que va del despertar a la gratitud final. “Acknowledgement” se abre con un gong y platillos de Jones antes de que Garrison introduzca el motivo melódico que da título al disco. Hacia el final de su solo, Coltrane plasmó un recurso armónico que los estudiosos interpretan como una representación de la omnipresencia divina.
“Resolution” adopta un swing agresivo y da paso a un solo de Tyner. “Pursuance” arranca con un solo de batería de Jones y despliega la técnica de “sheets of sound” (frase acuñada por el crítico de jazz Ira Gitler para describir el estilo de improvisación denso, rápido y armónicamente complejo del saxofonista) antes de ceder el protagonismo a un largo pasaje de Garrison. En el cierre, “Psalm”, Coltrane ejecuta con el saxofón, nota por sílaba, un poema devocional propio impreso en la contraportada del álbum, en una técnica que emula la cadencia de los predicadores afroamericanos. Según el biógrafo Lewis Porter, ese movimiento comparte paralelismos rítmicos con “Alabama” (1963), pieza que Coltrane había compuesto a partir del discurso fúnebre de Martin Luther King Jr. tras el atentado una Iglesia Bautista en Birmingham, estado de Alabama.
El disco se convirtió en símbolo
A Love Supreme salió a la venta en enero de 1965, semanas antes del asesinato de Malcolm X, en un clima de tensión racial creciente en Estados Unidos. El poeta Amiri Baraka, entonces conocido como LeRoi Jones, teorizó que la música de Coltrane codificaba el grito de resistencia de la diáspora africana y lo convirtió en referente del Black Arts Movement, pese a que el propio músico defendía un mensaje universalista de paz y hermandad.
En 1965, la pareja formada por Franzo y Marina King asistió a un concierto del cuarteto en el club The Jazz Workshop de San Francisco y describió la experiencia como un “bautismo sonoro”. Tras la muerte de Coltrane en 1967, a los cuarenta años, los King fundaron una congregación religiosa que en 1982 se integró a la Iglesia Ortodoxa Africana bajo el nombre de St. John Will-I-Am Coltrane African Orthodox Church, donde A Love Supreme funciona como texto litúrgico central y los feligreses interpretan la estructura del álbum como una representación de la Trinidad.

Al lado de la espiritualidad, el vil metal. Antes de este disco, los álbumes exitosos de Coltrane vendían entre 30.000 y 50.000 copias. A Love Supreme superó las 500.000 copias en cinco años y alcanzó el Disco de Oro sin contar con temas radiables, un fenómeno inusual para una obra instrumental extensa. En noviembre de 2021, la Recording Industry Association of America (RIAA) le otorgó la certificación de Disco de Platino, al superar el millón de copias físicas vendidas en Estados Unidos, y lo convirtió en el primer álbum de jazz de la década de 1960 en alcanzar ese estatus.
El álbum sentó las bases del jazz espiritual practicado por Pharoah Sanders, Albert Ayler y Alice Coltrane, viuda del saxofonista. Branford Marsalis grabó la suite completa en su disco Footsteps of Our Fathers (2001), y músicos como Kamasi Washington reivindican esa herencia en el siglo XXI. Su alcance también llegó al rock: el bajista Phil Lesh, de Grateful Dead, retomaba variaciones del motivo de Garrison en presentaciones en vivo, y Carlos Santana grabó junto a John McLaughlin el disco Love Devotion Surrender (1973) como tributo directo a la obra. En 2021, el sello Impulse! publicó una grabación en vivo capturada en octubre de 1965 en el club The Penthouse de Seattle, hallada en archivos del saxofonista Joe Brazil, que documenta cómo el propio Coltrane ya expandía y transformaba la suite meses después de su edición original. Es una maravilla, recomiendo efusivamente.




