Hace ya tiempo que se agita la idea de impulsar una cuenca ovina-caprina en Misiones, un proyecto productivo que, a todas luces, busca servir de apoyo a la difícil situación que atraviesan las familias en las chacras.

De hecho, la propuesta es integrar la ganadería con la tradicional actividad forestal de la región. La imagen que evoca es la de ovejas y cabras pastando entre los yerbales, no sólo para darle mayor rentabilidad a los planteos chicos, sino además para sacar provecho de las ventajas que ofrece la ganadería integrada a esa economía regional.

Hay sobrada evidencia científica e investigaciones que lo avalan, y hasta experiencias que se replicaron en otras actividades productivas. Con un encuentro de productores llevado a cabo en San Pedro volvió a ponerse sobre la mesa la idea.

Lo cierto es que la idea de conformar una cuenca ovina-caprina ya es bien conocida en esa localidad del nordeste provincial, donde hay experiencias documentadas desde hace al menos 20 años de productores que ya incluyeron a la ganadería en sus yerbales, y sostienen un manejo integrado que busca sacar provecho de ambas actividades.

Así consta en un trabajo publicado en 2006 por la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, al que accedió Bichos de Campo, donde ya se hablaba de las virtudes del manejo integrado. La investigación, dirigida por Regina Haller, de la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM), y los ingenieros agrónomos Ricardo Maciel y Claudia Noseda, recuperaba algunas de las experiencias que circulaban por ese entonces y las respalda.

Concretamente, los especialistas ya contaban en ese entonces qué implicaba el pastoreo de ovejas en las plantaciones de yerba mate: desmalezamiento a bajo costo, mayor cobertura del suelo y menor erosión hídrica, ahorro de herbicidas, abono de calidad para las plantaciones y, no menor, la posibilidad de producir carne junto a la tradicional actividad regional.

Esta semana, se reunieron unos 25 productores interesados en recuperar aquellas experiencias. Fue en el marco de una jornada convocada por el Ministerio del Agro y la Producción misionera en el paraje Las Minas, en San Pedro, donde se discutió qué implicaría agilizar la conformación de una nueva cuenca productiva en la región.

Es sabido el impacto que ha provocado la crisis yerbatera sobre el eslabón de la producción primaria, y el quebranto que se vislumbra en la mayoría de las chacras misioneras por el bajo precio que reciben hace casi 2 años por su producto. Ahora, que tanto se habla de reconversión, no se trabaja directamente sobre el difícil momento de la actividad, sino en incorporar un plus que permita sobrevivir a las familias de productores.

Además de las experiencias que había encabezado años atrás el productor Otto Waidelich, de Andresito, junto a otros referentes de la región, hay ejemplos de pastoreo ovino también en otras economías regionales. Uno de los casos más exitosos es el de los frutales en San Juan, donde la técnica también ya tiene buenos resultados corroborados.

“El uso de ovejas en yerbales permite transformar malezas en carne que puede ser destinada al autoconsumo o al mercado. Económicamente, este sistema es más barato que el convencional, ya que demanda una menor cantidad de jornales e insumos”, expresa el trabajo que analizaba este sistema mixto hace 20 años.

En ese sentido, recuerda que, como no se debe emplear mano de obra ni insumos para desmalezar o darle abono a las plantaciones, “las ovejas ´se pagan solas´ e incluso dejan un pequeño ingreso extra”, no sólo por la carne, sino también por el aprovechamiento de lana y cuero. Ahora se incorpora también a las cabras, conocidas por ser buenas “desmalezadoras” naturales.

Como el sistema no implica únicamente liberar a las ovejas y cabras entre los yerbales, la investigación de aquel entonces ya establecía determinadas pautas de manejo. La carga recomendada sería de 5 a 10 animales por hectárea, según la disponibilidad del pasto natural, y además se requiere de cierta infraestructura: un alambrado eléctrico para evitar depredadores y un encierre techado para contar con sombra suficiente.

En contrapartida, acredita que “permite mejorar la fertilidad de los suelos en los yerbales, abaratar el costo de limpieza y lograr una transición a una producción orgánica”, ya que puede ayudar a que no se usen herbicidas y fertilizantes.

La técnica, que fue desarrollada inicialmente por la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM), tiene también su letra chica. “Si no se realiza el manejo adecuado los animales, pueden empezar a comer la yerba o la cáscara de árboles. Se corrige con el manejo”, señala el trabajo sectorial. Es ese manejo el que empieza a discutirse nuevamente en la región, con varios productores entusiasmados.

“La producción ovina y caprina representa una alternativa con posibilidades concretas de integración, autoconsumo y generación de ingresos, y por eso es fundamental trabajar junto a los productores para consolidar nuevas cuencas en el territorio”, señaló el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, tras el encuentro del pasado jueves.

Desde esa cartera también señalaron que se acordó realizar una nueva jornada técnica enfocada en la sanidad y nutrición de los rodeos, otro de los aspectos que hacen a las pautas de manejo que preparan para las chacras.