
Las cadenas de suministro internacionales están avanzando hacia esquemas con más proveedores, rutas alternativas y diferentes modos de transporte como respuesta a un escenario internacional marcado por la volatilidad y las disrupciones. Sin embargo, esta estrategia también plantea un desafío para la logística: coordinar redes cada vez más extensas sin perder confiabilidad ni elevar excesivamente los costos.
Así lo plantea un reciente informe internacional sobre tendencias logísticas, que ubica a la diversificación de las cadenas de suministro entre los fenómenos con capacidad de transformar las operaciones del sector. El análisis sostiene que esta estrategia está dejando de funcionar únicamente como una herramienta para mitigar riesgos y comienza a incorporarse como un principio de diseño de las redes globales.
Más proveedores, rutas y alternativas de transporte
El informe identifica cuatro dimensiones principales de diversificación. La primera es el multi-shoring, que implica distribuir la producción entre diferentes países o regiones para disminuir la dependencia de una única localización.
La segunda consiste en ampliar la cantidad de proveedores disponibles. Este modelo de multi-sourcing busca ofrecer alternativas frente a interrupciones productivas, problemas regulatorios o dificultades de abastecimiento en determinados mercados.
A estas estrategias se suma el desarrollo de modos de transporte paralelos. La posibilidad de alternar entre transporte marítimo, aéreo, terrestre y ferroviario permite modificar los recorridos cuando una ruta queda afectada por conflictos geopolíticos u otras disrupciones.
El documento menciona como ejemplo las alteraciones que pueden producirse en corredores marítimos estratégicos. Ante una interrupción, determinadas mercancías de alto valor o sensibles al tiempo pueden ser redirigidas por vía aérea desde otros hubs regionales para mantener la continuidad del abastecimiento.
La cuarta dimensión pasa por contar con operaciones logísticas redundantes o simultáneas. En lugar de depender de un único centro de distribución, las compañías pueden disponer de varios nodos en distintas regiones, con el objetivo de sostener sus operaciones cuando alguno enfrenta dificultades.
De esta manera, la diversificación deja de concentrarse únicamente en dónde comprar o fabricar un producto y comienza a extenderse sobre abastecimiento, producción, transporte y distribución.

El costo de operar redes cada vez más complejas
El mismo proceso introduce nuevas dificultades. Incorporar proveedores, regiones productivas, medios de transporte y centros de distribución implica más actores y movimientos que deben coordinarse dentro de una misma cadena.
Según el informe, encontrar, precalificar, incorporar y administrar esas alternativas requiere tiempo y recursos. Además, los esquemas diversificados suelen incrementar los costos operativos, con potencial impacto sobre la rentabilidad.
El desafío aparece también en la confiabilidad. Una red con más nodos, rutas, socios y requerimientos regulatorios no necesariamente se vuelve más resiliente de manera automática: si esa complejidad adicional no se administra correctamente, puede incluso reducir la confiabilidad de las operaciones.
Por eso, el análisis plantea una evolución desde cadenas orientadas principalmente a la eficiencia hacia modelos diseñados también alrededor de la capacidad de adaptación y continuidad operativa.
La tecnología suma otra dependencia
La digitalización agrega un componente adicional. Las operaciones logísticas dependen cada vez más de plataformas que concentran procesos como reservas de transporte, declaraciones aduaneras, facturación, visibilidad de cargas y cumplimiento normativo.
Esto genera una aparente paradoja: una empresa puede diversificar físicamente proveedores, rutas y centros logísticos mientras continúa dependiendo de una infraestructura tecnológica altamente concentrada para administrar toda esa red.
El informe advierte que esa dependencia puede transformarse en un nuevo punto de vulnerabilidad, ya que una interrupción tecnológica tiene capacidad de propagarse entre distintas operaciones, compañías y geografías.
Al mismo tiempo, herramientas como la inteligencia artificial empiezan a ganar terreno en tareas documentales. Entre las aplicaciones analizadas aparecen sistemas capaces de extraer, clasificar e interpretar información de facturas, conocimientos de embarque, declaraciones aduaneras y comprobantes de entrega, con el objetivo de reducir tareas manuales y errores en el procesamiento.
El escenario que describe el informe combina así dos movimientos simultáneos: una mayor diversificación física de las cadenas y una creciente integración tecnológica para poder administrarlas. El desafío para la logística será coordinar esa multiplicidad de proveedores, rutas, modos y nodos manteniendo el equilibrio entre costos, continuidad y capacidad de respuesta.

