
La historiadora Margarita Torres ha defendido la vinculación histórica de Ceuta y Melilla con España en una intervención en el programa La Tarde, de COPE, donde cuestionó las reclamaciones formuladas desde Marruecos sobre ambas ciudades. La profesora sostuvo que esas pretensiones carecen de respaldo documental y las definió como una “fantasía animada”. Sus palabras no han tardado en causar malestar en Rabat.
El medio afín al gobierno marroquí, Le360, ha respondido directamente a la profesora de la Universidad de León. “Le vendría bien conocerla y leer mi Historia de Marruecos desde sus orígenes hasta nuestros días, una obra que convendría traducir al español y que le evitaría decir necedades sobre la historia estatal de Marruecos”, afirma en su artículo Bernard Lugan, un historiador francés nacido en el país alaui.
Torres vinculó la defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla con la antigüedad de ambas ciudades y con la evolución política de Marruecos. “Hasta 1957 el reino de Marruecos no existía”, afirmó en COPE, al distinguir entre la formación del actual Estado vecino con el origen de Abyla y Rusadir. La historiadora señaló que ambas cuentan con más de tres milenios de historia y formaron parte de la Hispania romana. Según expuso, esa circunscripción dependía de la diócesis de Hispania, con capital en Mérida.
También repasó las etapas vándala, visigoda, bizantina y andalusí. Recordó que Almanzor fortificó Ceuta en 978 y aseguró que las dos ciudades dependían de Córdoba. Sobre la conquista portuguesa de Ceuta en 1415, destacó que fue anterior a la dinastía alauí. Torres citó además los tratados de 1767 y 1799 y los presentó como prueba de la soberanía española.
Respuesta de la prensa marroquí
Bernard Lugan rechaza la idea de que Marruecos careciera de continuidad política antes del final de los protectorados francés y español, en 1956. El historiador francés respondió así a las declaraciones de Margarita Cecilia Torres Sevilla-Quiñones. En un su artículo publicado en Le360, Lugan argumenta que la afirmación de la no existencia de Marruecos hasta hace unas décadas confunde el cambio de título de la dinastía alauí, que pasó de sultanato a reino en 1957, con el origen de una entidad estatal.
A su juicio, la trayectoria política marroquí se remonta a los idrisíes, establecidos en 788. “¿Cómo es posible afirmar que el Marruecos ‘moderno’ nació en 1956, cuando su historia se remonta a los idrisíes?”, plantea. El autor cuestiona además la interpretación que sitúa a Ceuta y Melilla como territorios españoles desde la Antigüedad. Aunque reconoce los periodos romano, visigodo y andalusí, sostiene que Ceuta permaneció entre 788 y 1415 bajo el control de dinastías que identifica como marroquíes: idrisíes, almorávides, almohades y meriníes.
Lugan recuerda que Portugal conquistó Ceuta en 1415 y que la ciudad pasó más tarde a soberanía española. Defiende que la continuidad dinástica y los tratados suscritos durante esos siglos impiden reducir la formación de Marruecos a 1956 o 1957. También critica a medios argelinos que difundieron las declaraciones de Torres y atribuye ese respaldo a su rivalidad con Rabat. “El Estado marroquí nunca renunció, bajo sus sucesivas dinastías, a intentar recuperar Sebta”, afirma.



