
Las operaciones de rescate en Nepal enfrentaron un nuevo desafío este sábado: las condiciones meteorológicas adversas impidieron el uso de helicópteros durante parte del día, justo cuando la búsqueda de miles de desaparecidos tras las inundaciones repentinas a lo largo de la frontera con China entraba en su cuarto día.
El desastre dejó un saldo de más de 600 muertos y cerca de 3.000 personas sin localizar, según los reportes oficiales de este sábado. Los equipos de emergencia lograron rescatar a algunos supervivientes atrapados en el lodo, pero la magnitud del desastre mantiene en vilo a las comunidades afectadas.
Nepal y China mantienen desplegados a sus equipos de rescate, mientras centenares de familias esperan noticias. La búsqueda se concentra en puntos críticos como el proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en el distrito nepalí de Rasuwa, donde las autoridades creen que más de 100 personas permanecen atrapadas en un túnel colmado de barro.
Las labores aéreas, suspendidas al amanecer del sábado por el mal tiempo, se reanudaron a media jornada en algunas zonas. “Las operaciones con helicópteros estaban suspendidas hasta que mejoraran las condiciones meteorológicas”, declaró el general de brigada Raja Ram Basnet, portavoz del ejército nepalí, quien confirmó más tarde la reactivación parcial de los vuelos.

Los evacuados llegan a centros de ayuda en condiciones precarias. En el distrito de Nuwakot, periodistas de Associated Press observaron cómo helicópteros transportaban tanto víveres como supervivientes. “Los helicópteros iban cargados con cajas y bolsas de ayuda, que incluían ropa, fideos instantáneos, galletas y arroz”, narraron los testigos.
Muchos de los evacuados descendieron de las aeronaves sin más pertenencias que la ropa puesta y una bolsa plástica. Entre ellos, soldados acarrearon a bebés y personas mayores, que recibieron atención médica inmediata. Los paramédicos revisaron la presión arterial y el ritmo cardíaco de los recién llegados, además de evaluar su salud bucal.
En el centro de ayuda de Nuwakot, el ambiente era de ansiedad y esperanza contenida. Militares pegaron en las paredes listas de desaparecidos, lo que provocó que familiares se agolparan para buscar nombres conocidos. Algunos recorrían las hojas con los ojos mientras intentaban contener las lágrimas, otros tomaban fotos para compartir la información.
Afuera, la devastación era palpable: calles cubiertas de lodo, camiones atascados y señales de un desastre que cambió la rutina de la región. Las familias desplazadas sólo han podido recuperar lo esencial, mientras esperan noticias de sus seres queridos que aún no aparecen.

Los retos en el rescate y la amenaza de nuevos desbordes
Las autoridades no han bajado la guardia ante la posibilidad de nuevas inundaciones. El portavoz del ejército nepalí explicó que las advertencias sobre un lago recién formado en el Himalaya obligaron a reubicar temporalmente a algunos equipos de rescate. “Los equipos de rescate también se vieron obligados a reubicarse temporalmente cuando las autoridades emitieron advertencias sobre posibles inundaciones adicionales”, precisó Basnet.
El lago, formado tras el colapso de un glaciar, comenzó a desbordarse, lo que aumentó el nivel de alerta en la región. Según el Ministerio de Recursos Hídricos de China, el nivel del agua bajó 10 metros desde el jueves, aunque la amenaza persiste.
Las tareas de búsqueda y rescate siguen en marcha tanto en Nepal como en el Tíbet chino. El cruce fronterizo de Gyirong, especialmente afectado, recibió a rescatistas que llegaron a pie, en balsas y también mediante drones. “¿Hay alguien?”, gritaban los socorristas, según imágenes difundidas por la televisión china.

Balance de víctimas y el impacto en la frontera Nepal-China
Hasta el sábado, la cifra de fallecidos en Nepal ascendió a 626, con 2.426 personas declaradas como desaparecidas. En China, los medios estatales reportaron siete muertes y 554 desaparecidos, aunque la información sobre supervivientes seguía siendo escasa.
Más de 3.700 personas han sido rescatadas en Nepal desde el inicio del desastre. Entre los desaparecidos figuran también centenares de extranjeros que se encontraban en la región para trabajar, hacer senderismo o peregrinar a un pico sagrado.

Miles de familias continúan esperando noticias, mientras la ayuda humanitaria viaja desde Katmandú hacia las zonas más golpeadas. Las labores de rescate siguen desafiadas por el clima, el lodo y la amenaza de nuevos desbordes, en un operativo que ya se cuenta entre los más complejos de la región en los últimos años.
(Con información de Associated Press)