La interna peronista sumó un nuevo capítulo. En el espacio político hay dudas las posibilidades de un acuerdo amplio en el 2027

La interna del peronismo bonaerense volvió a estallar. Una vez más, como tantas otras veces a lo largo de los últimos tres años, en los que el sector de Cristina Kirchner y el de Axel Kicillof se enfrentaron en una disputa de poder interminable. Una pelea que, con el paso del tiempo, va perdiendo sentido y se va convirtieron en un hecho contraproducente para las ambiciones nacionales del PJ.

En esta oportunidad el conflicto reflotó por un puñado de declaraciones de Mayra Mendoza, que suele ser de las dirigentes más duras con Kicillof. La diputada provincial volvió a cargar contra el Gobernador, al que acusó de “dividir el peronismo”, ser “desleal” y convertirse en “desagradecido”.

Además, planteó que desde La Plata hubo un uso discrecional de los fondos y que no respondieron a los llamados de Quilmes, localidad que gobernó hasta hace unos pocos meses. Lo acusó de no girarle fondos solo por la disputa interna. Mendoza fue un paso más adelante y aseguró que la decisión de Kicillof de distanciarse del kirchnerismo “es una mancha que no se borra más”. La rivalidad es extrema.

“Lo único importante hoy en materia electoral es poder elegir a Cristina. Romper la proscripción y que si quiere ser candidata, lo sea, y así la podemos votar”, sostuvo durante una entrevista en el canal de streaming Sakura. Esa línea discursiva es la que mantienen todos los dirigentes del camporismo desde hace algunos meses.

La acusación que pesa sobre Kicillof de dividir el peronismo está anclada en dos temas: su decisión de desdoblar la elección provincial de la nacional en el 2025 y la construcción del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) como parte de un proceso político para tomar distancia de Cristina Kirchner.

“El peronismo de la provincia se dividió. Axel llegó a ser gobernador con la fuerza política que integrábamos y, ya siendo gobernador reelecto, lanza una nueva agrupación. Eso generó distancia. Tomó la decisión de dividir al peronismo”, planteó la dirigente de La Cámpora. A ese planteo se le suman las acusaciones del pasado sobre la decisión de Kicillof de desdoblar, lo que el cristinismo tomó como un movimiento de orden individual, que perjudicó al conjunto, que rompió el peronismo y que fue determinante para la derrota en la elección nacional.

Las distintas definiciones alteraron, nuevamente, la convivencia del peronismo de la provincia de Buenos Aires. Un movimiento negativo para los intereses del espacio político, sobre todo después de una semana donde habían surgido algunas señales de unidad y gestos de cercanía entre distintas vertientes del justicialismo.

“El problema es que en los dos sectores hay gente que quiere romper. Entonces todo se vuelve cuesta arriba”, le aseguró a Infobae uno de los intendentes que integra La Liga. En ese esquema, que la semana pasada se reunió con Sergio Massa, están tratando de jugar un rol de nexo entre las partes para intentar apaciguar los resquemores. Pero la tarea parece bastante compleja.

La convocatoria al acto de Axel Kicillof bajo el lema

En el kicillofismo la orden sigue siendo la misma de las últimas semanas. Nadie responde en público, no se entra en la confrontación y el foco principal está en construir una alternativa para el peronismo desde una de sus vertientes. Con la certeza de que el año que viene, inevitablemente, deberán negociar un acuerdo de unidad o competir en una interna para poder legitimar el candidato.

“Parece que juegan para Milei. Van a seguir haciendo daño. Están preocupados con lo del sábado y van a seguir ensuciando la cancha. Pero cada vez tienen menos influencia en lo que dicen y hacen”, le afirmó a este medio uno de los principales armadores del esquema político y electoral de Kicillof. El fastidio y el agotamiento se divisan fácilmente entre sus palabras.

El encuentro del fin de semana al que hace referencia es el plenario federal del MDF que encabezará Axel Kicillof en Avellaneda. El sábado por la tarde, cuando llegue el momento del cierre, se prevé que el gobernador bonaerense dé una señal clara sobre su vocación de ser candidato, aunque va a evitar decirlo públicamente. Ese momento, si no cambia nada en la hoja de ruta kicillofista, recién llegará el año que viene.

En el MDF creen que ese posicionamiento de Kicillof, que aparece en las encuestas como el principal precandidato del PJ, molesta dentro del universo cristinista, motivo por el cual hicieron una avanzada de críticas que tuvo como punta de lanza a Mayra Mendoza. Pero la quilmeña no fue la única. En esa hilera de cuestionamientos en La Plata divisan a Facundo Tignanelli, que durante la semana subió un video de CFK a las redes sociales con una sutil ironía sobre la utilización de los recursos públicos para arreglar los aviones del Estado. Un tema en el que Kicillof tuvo que dar explicaciones, a través de su ministro de Gobierno, debido a la polémica que se generó por el arreglo de uno de los aviones de la flota gubernamental.

Ishii cuestionó con mucha dureza al gobernador Axel Kicillof y subió la temperatura de la interna peronista  (Prensa Ishii )

La tregua entre los Kirchner y Kicillof ya se había roto el día que Máximo Kirchner encabezó un acto al cumplirse cuatro años del intento de asesinato a Cristina Kirchner. En aquella oportunidad volvió a sonar con fuerza, y arengada por el líder de La Cámpora, la canción que ese sector del kirchnerismo le dedicó al gobernador bonaerense como respuesta a su decisión de representar nuevas canciones políticas.

En las últimas semanas el peronismo acumuló gestos de unidad importantes. Hay una vocación mayoritaria de trabajar en un acuerdo amplio a nivel nacional. Sin embargo, esos intentos suelen quedar opacados, semana a semana, por las peleas que subsisten en el corazón del kirchnerismo, por las críticas que toman estado público y que exponen los enojos, las diferencias y las incompatibilidades.

Los mensajes filosos de los dirigentes camporistas no fueron los únicos que recibió Kicillof. “Al gobernador le aconsejo que se ponga a laburar, que la gente está muy mal en la provincia. Y deje de hacer política. No es momento de hacer política, es momento de gobernar. La política va a venir después. El resultado que tenga gobernando va a ser el resultado que va a obtener”, sentenció el senador provincial, e intendente en uso de licencia de José.C Paz, Mario Ishii, en declaraciones a A24.

El paceño lanzó un misil discursivo muy potente contra Kicillof, que es parte de su mismo espacio político. El cuestionamiento está hilado por el asesinato de un joven de 22 años al que dos motochorros balearon en el municipio para robarle su moto, y el último viaje del gobernador bonaerense a Misiones, donde llevó adelante una recorrida política con un marcado tono electoral.

La tregua entre Kicillof y los Kirchner se rompió el día en que el líder de La Cámpora encabezó un acto en San José 1111, a cuatro años del intento de asesinato de CFK

La cantidad de cuestionamientos internos abren varios interrogantes sobre el futuro del justicialismo. ¿En el caso de lograr la unidad, ese acuerdo es sostenible en el tiempo? ¿Si el peronismo gana en base a un consenso y vuelve a la Casa Rosada, frente a tantas internas, no corre el riesgo de volver a sufrir la experiencia del Frente de Todos? ¿Si Kicillof, finalmente, se convierte en presidente, La Cámpora apoyaría su gestión? ¿Hasta dónde llega el pragmatismo de las distintas tribus para intentar ganar las elecciones del año que viene?

Las dudas sobre la solvencia de un acuerdo de unidad atraviesan a todo el espacio político. Algunos creen que, tarde o temprano, el poder de los votos y, eventualmente, el poder real de la conducción política del Estado, podrán ordenar las diferencias internas. Otros sostienen que lo más probable es que todo el proceso termine en una fractura expuesta. Lo que pase dentro de cuatro meses es imposible de descifrar en el peronismo. Todo está por verse. Mientras tanto, y mientras Milei intenta retomar el control de la agenda política, una parte del peronismo se sumerge en el barro de la interna.