David Toro Escobar

Washington, 15 sep (EFE).- Las primarias de EE.UU. llegan este martes a su fin con la votación en Delaware, el último estado en celebrar estos procesos antes de las elecciones de medio mandato de noviembre, que definirán el escenario político en el que el presidente, Donald Trump, afrontará los dos últimos años de su gobierno, marcados por la guerra con Irán, las tensiones económicas y migratorias y otros desafíos internos y de política exterior.

Las primarias, disputadas entre el 3 de marzo y este 15 de septiembre, han dejado perfiladas las principales batallas del 3 de noviembre y han mostrado dos dinámicas dentro de los partidos: la capacidad de Trump para intervenir en la selección de candidatos republicanos y el debate demócrata entre moderados y progresistas, con varias candidaturas de la izquierda ganando protagonismo.

Trump ha intervenido en numerosas primarias para respaldar a candidatos afines. Entre los casos más relevantes están el exsenador John Sununu en Nuevo Hampshire, que ganó la nominación republicana para el Senado, y Harriet Hageman en Wyoming, a quien apoyó para ocupar el escaño que dejará vacante la también republicana Cynthia Lummis.

El presidente ha planteado las elecciones de medio mandato como una prueba de fuego sobre su Gobierno y ha pedido a los republicanos conservar el control del Congreso para mantener en marcha su agenda.

 En la convención republicana celebrada la semana pasada en Dallas, llegó a prometer un pago de 5.000 dólares a los ciudadanos adultos si el partido conserva ambas cámaras.

El Partido Demócrata llega a las elecciones de noviembre con un debate sobre cómo enfrentar a Trump y recuperar el poder.

En las primarias han ganado espacio candidatos del ala progresista, aunque analistas y estrategas advierten de la dificultad de trasladar ese impulso a estados y distritos donde el partido necesita atraer a votantes independientes y moderados.

Uno de los casos más destacados es el de Michigan, donde Abdul El-Sayed se impuso en las primarias demócratas para el Senado a la congresista Haley Stevens y se convirtió en uno de los rostros más visibles de la izquierda progresista.

La campaña de El- Sayed centrada en propuestas como ampliar la cobertura sanitaria y poner fin al financiamiento militar de Israel, refleja el intento de este sector en convertir las diferencias con Trump en el centro de su oferta electoral.

El fenómeno se repitió en otras contiendas, como la de Angie Nixon en Florida, y ha reabierto una discusión sobre si los demócratas deben apostar por candidatos progresistas o por perfiles moderados para disputar territorios competitivos. Noviembre pondrá a prueba si el impulso progresista de las primarias puede traducirse en victorias fuera de sus bastiones.

A diferencia de otros países, Estados Unidos no tiene un único proceso nacional para escoger a los candidatos y cada estado organiza sus propias primarias y establece quién puede participar: en algunos casos solo los votantes registrados en un partido, en otros también los independientes.

Los resultados determinan quién representará a cada formación en las elecciones intermedias de noviembre.

Las primarias pueden ser especialmente decisivas en estados o distritos donde un partido domina electoralmente, porque la contienda por la nominación puede ser más competitiva que la elección general.

 Este martes, Delaware cierra el calendario de primarias de 2026 y deja definidas las últimas candidaturas para las elecciones de medio mandato.

El 3 de noviembre estarán en disputa los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 asientos de los 100 del Senado, así como 36 gobernaciones estatales.

Los demócratas han prometido utilizar una eventual mayoría para frenar la agenda de Trump, desde sus políticas migratorias y económicas hasta sus decisiones en política exterior, además de intensificar las investigaciones sobre su Administración.

 El líder demócrata de la Cámara Baja, Hakeem Jeffries, ha planteado que los demócratas comenzarían por exigir responsabilidades al Gobierno, mientras candidatos progresistas como Abdul El-Sayed defienden medidas como ampliar la cobertura sanitaria y reducir el coste de vida.

Con las candidaturas definidas, comienza la campaña para las elecciones generales, con demócratas y republicanos concentrados en un puñado de carreras que pueden decidir el control legislativo.

Trump ya ha comenzado a movilizar a su base con mítines, ataques contra los demócratas y promesas dirigidas a reforzar el apoyo a los republicanos.

Los próximos 50 días estarán marcados por una campaña centrada en la economía, la inmigración, la guerra con Irán y el futuro de la Administración Trump.

 El 3 de noviembre será, además, la primera gran prueba electoral del presidente desde su regreso a la Casa Blanca y una medida de hasta dónde llega su influencia cuando su nombre no aparece en la papel. EFE