A tres días de que dos hombres ingresaran al mar argentino a bordo de sus kayaks pese a la existencia de un alerta meteorológico vigente, las autoridades advirtieron que las probabilidades de encontrarlos con vida son “prácticamente nulas”. La búsqueda de los dos kayakistas desaparecidos en Santa Teresita, de 64 y 43 años, continúa sin resultados en una zona que ya supera las 900 millas náuticas cuadradas.

Todo comenzó el lunes 21 de septiembre, alrededor de las 8.30, cuando los sujetos ingresaron al agua frente a las costas de Santa Teresita, en el partido bonaerense de La Costa. Lo hicieron a pesar de que esa misma mañana, personal de la Prefectura Naval Argentina (PNA) los había recibido en el destacamento y les había advertido sobre el alerta meteorológico activo y la imposibilidad de navegar bajo esas condiciones. Aun así, los dos hombres decidieron zarpar.

Dos horas después de ingresar al mar, uno de los kayakistas —quien navegaba en una embarcación de color turquesa frente a la calle 29 de la localidad— se comunicó por teléfono con la dependencia de la PNA para informar que se encontraba a más de tres kilómetros de la costa y que tenía dificultades para regresar.

Minutos después, la Autoridad Marítima desplegó dos motos de agua hacia la zona, aunque no logró establecer contacto con ninguno de los dos hombres. El viento en ese momento superaba los 20 nudos y las olas oscilaban entre uno y dos metros de altura, condiciones que reducen considerablemente la posibilidad de detectar visualmente a una persona desde una embarcación de bajo calado.

Los kayakistas que están desaparecidos (Foto: 0223)

Durante la tarde de ese mismo lunes se formalizó el caso SAR (Búsqueda y Rescate). Sin embargo, en Mar del Plata se registraban vientos superiores a los 20 nudos con ráfagas que alcanzaban los 45 nudos, lo que impidió que las unidades de la Armada pudieran zarpar de inmediato. Las fuerzas debieron esperar hasta el martes para movilizar los medios navales y aeronavales disponibles.

Al día siguiente, se incorporó al operativo una aeronave B200 de la Escuadrilla Aeronaval de Vigilancia Marítima, con base en Punta Indio, que realizó dos horas y media de rastrillaje aéreo sobre la zona asignada sin resultados positivos. En paralelo, una vez que las condiciones del mar lo permitieron, el patrullero ARA Storni partió desde Mar del Plata con el apoyo de un remolcador. Ambas embarcaciones cubrieron unas 30 millas de extensión —aproximadamente 50 kilómetros— en una recorrida que tampoco arrojó hallazgos.

Para el miércoles, la PNA reforzó el despliegue con la incorporación del guardacostas GC-26 “Thompson” y amplió los rastrillajes a las playas de Mar del Tuyú y Mar de Ajó, así como a las inmediaciones del arroyo San Clemente.

También se sumó un avión desplegado desde la Estación Aérea San Fernando, que operó bajo condiciones de visibilidad reducida, lloviznas, techos bajos y vientos fuertes. Desde el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo Mar del Plata se solicitó además colaboración a los buques pesqueros que navegaban por la zona para que mantuvieran especial atención ante cualquier indicio.

El alcance del operativo quedó en evidencia en la conferencia de prensa que brindó el contraalmirante Fernando Enrique Pérez Kühn, comandante del Área Naval Atlántica y jefe de la Base Naval Mar del Plata. “Iniciamos el rastreo en un cuadrante de 15 por 15 millas náuticas y actualmente cubrimos un área de 30 por 30 millas náuticas (900 millas cuadradas)”, detalló el funcionario en diálogo con el medio local 0223. Y agregó que “el área continuará expandiéndose según lo determinen los patrones de deriva”.

Pérez Kühn también fue directo sobre el estado de situación: “De acuerdo con los manuales y tablas de supervivencia, a esta altura las probabilidades de hallarlos con vida son prácticamente nulas”. El paso del tiempo es, en estos casos, determinante: cada hora que transcurre sin hallazgos reduce las chances de encontrar sobrevivientes en el mar abierto.

Una de las dificultades técnicas más concretas que enfrentan los rescatistas tiene que ver con el tamaño de aquello que intentan localizar. La superficie visible de una persona o de una embarcación pequeña no supera los 70 centímetros por encima del nivel del agua, mientras que las olas pueden alcanzar entre 1,5 y 2 metros. A eso se suma que el oleaje genera numerosos falsos contactos en los radares, lo que dificulta la identificación de un objetivo real en medio del mar abierto.

Pese al panorama, el operativo no tiene por el momento fecha de cierre. El ARA Storni cuenta con autonomía para permanecer en la zona durante cinco días. Tanto Pérez Kühn como el resto de las autoridades reconocieron que las unidades debieron operar bajo condiciones consideradas límite para este tipo de tareas, con vientos y oleaje que no solo complican la navegación sino también la detección de señales en superficie.

El área de búsqueda se duplicó en menos de 48 horas, abarcando un cuadrante de 30 por 30 millas náutica

Los dos hombres, que pertenecen al grupo Kayak Fishing, siguen sin ser hallados. Sus compañeros de agrupación difunden minuto a minuto imágenes y videos del operativo a través de la página de Facebook del grupo, mientras familiares y allegados siguen de cerca el desarrollo de la búsqueda.

En los últimos días también comenzaron a circular fotografías de los deportistas para que cualquier persona que disponga de información pueda comunicarse con las autoridades de la localidad.

La investigación judicial está a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 2 de Mar del Tuyú, del Departamento Judicial Dolores, que deberá determinar los pasos a seguir según la evolución del operativo y la información que pueda obtenerse en las próximas horas.