Meta chief executive Mark Zuckerberg demonstrates the latest of Meta’s smart glasses in Menlo Park, Calif., on Wednesday, Sept. 23, 2026. The Ray-Ban Meta Audio, a new pair of glasses without a camera, focusing instead on microphones for talking to Meta’s artificially intelligent assistant. (Gabriela Bhaskar/The New York Times)

Hace apenas un año, los Ray-Ban equipados con cámara, de Meta, estaban ganando impulso. Se habían vendido millones de unidades. Los influentes que usaban estos elegantes lentes producían videos de cocina, videos de "unboxing" de productos y documentales de viajes. Por un momento, parecía que los lentes inteligentes podrían ser el siguiente paso en la informática personal después de los celulares.

En un año pueden cambiar muchas cosas.

A medida que crecían las ventas de los lentes de 300 dólares, empezaron a surgir historias incómodas y vergonzosas. Los "artistas del flirteo" los usaban mientras fastidiaban a las mujeres en gimnasios, baños y vestuarios, grabándolas a escondidas. Pronto, las tiendas y los restaurantes colocaron letreros indicando que no se permitían los Ray-Ban de Meta. Los Ray-Ban se ganaron un apodo poco halagador: "los lentes de pervertido".

El miércoles, Mark Zuckerberg presentó los Ray-Ban Meta Audio, un nuevo par de lentes sin cámara que se venden por 349 dólares y que, en cambio, se centran en micrófonos para hablar con el asistente de inteligencia artificial de Meta. Presentó la ausencia de una cámara --la característica distintiva de los lentes anteriores de su empresa-- como una mejora. Se sintió como una retirada avergonzada.

"Sin cámaras, esto abre muchas nuevas posibilidades de diseño", dijo Zuckerberg en una presentación principal durante la conferencia de la empresa para desarrolladores de software en Menlo Park, California. "Pueden verse como cualquier otro par de lentes. Se pueden hacer más ligeros y delgados. Tienen la batería de mayor duración de todos nuestros lentes".

Al igual que su predecesor equipado con cámara, los lentes con solo audio permiten realizar llamadas telefónicas y reproducir música. La empresa también sigue vendiendo otras versiones de lentes que incluyen una cámara. Aunque Meta presentó un nuevo modo privado para que las personas interactúen con su IA en un entorno seguro, inaccesible para los empleados de Meta, no mencionó nuevas medidas de seguridad para evitar que los usuarios graben a otras personas de manera inapropiada.

Sin embargo, este mes, Meta anunció que había desactivado de forma permanente las cámaras de miles de lentes inteligentes pertenecientes a propietarios que habían alterado el producto para quitar una luz que se encendía cuando se grababa un video.

En un video de Instagram, el director de tecnología de Meta, Andrew Bosworth, dijo que la empresa diseñó las gafas pensando en la privacidad. Sin embargo, restó importancia a los problemas de privacidad y afirmó que Meta seguiría avanzando con los lentes computarizados.

"No quiero que el debate se vea totalmente condicionado por este grupo relativamente pequeño de personas con malas intenciones", dijo. "La mayoría de las personas que usan los lentes lo hacen de manera totalmente normal".

En un comunicado, Carl Woog, portavoz de Meta, señaló que los lentes de la empresa "siguen siendo muy populares, por lo que estamos ampliando nuestra gama de modelos e incorporando a nuestro agente de IA, Muse, que puede realizar tareas por ti sin que tengas que usar las manos". Agregó que las luces de los lentes inteligentes de Meta que indican que están grabando "no se pueden apagar, y desactivamos la cámara si alguien manipula la luz".

Se pudiera pensar que la reacción negativa hacia los lentes con cámara de Meta haría que otras empresas de tecnología se mostraran cautelosas a la hora de vender dispositivos portátiles similares. Pero eso sería subestimar la sed de la industria tecnológica por vender nuevos tipos de productos.

Este mes, Apple lanzó una nueva versión de su reloj inteligente que escucha conversaciones para generar resúmenes breves. (El nuevo director ejecutivo de Apple, John Ternus, negó que el dispositivo realice grabaciones en una entrevista con Tom's Guide.) Según se informa, Apple también está trabajando en un par de lentes con cámara y protecciones de privacidad más sólidas que las de Meta. Apple se negó a hacer comentarios.

Google también planea lanzar este año unos elegantes lentes con cámara que incorporan su chatbot de IA, Gemini. Es el segundo intento de Google en este ámbito, 13 años después de que la empresa cortejara al mundo de la moda, así como a los compradores de tecnología de vanguardia, con sus propias gafas equipadas con cámara.

En 2013, la empresa lanzó Google Glass, un dispositivo con cámara y una pantalla transparente para usar aplicaciones. A los usuarios que grababan discretamente a otras personas sin su consentimiento, entre otros comportamientos, se les tildaba con un insulto --una mezcla del nombre del producto con una palabra que designa a las personas desagradables-- que nuestros editores preferirían que no usáramos en esta columna.

Google publicó una guía de etiqueta para usar Google Glass en público e instó a los usuarios a cuidar sus modales. Pero las burlas públicas superaron por mucho las ventas moderadas. Dos años después, Google retiró el dispositivo del mercado.

Luego aparecieron en 2024 varios dispositivos de empresas emergentes que experimentaron con ideas similares y que resultaron tremendamente impopulares, como el collar Friend AI, que escuchaba constantemente las conversaciones y ofrecía comentarios a través de mensajes de texto, y el AI Pin, un prendedor de solapa con cámara, micrófono y chatbot. Ambos productos fracasaron.

A pesar de que las empresas de tecnología lanzan al mercado estos nuevos dispositivos, cada vez es más evidente que el público se está volviendo más sensible a ser monitoreado por cámaras sin permiso. Flock Safety, una empresa de vigilancia de Atlanta, también ha sido objeto de escrutinio por las cámaras que ha instalado en todo el país para escanear placas de vehículos.

Si bien los dispositivos tenían como objetivo ayudar a los agentes de seguridad pública a detener a los delincuentes, quienes se oponen a Flock creen que la omnipresencia de las cámaras de vigilancia en las áreas públicas atenta contra la privacidad personal, incluso la de los ciudadanos que respetan la ley.

Evan Greer, directora de la organización sin fines de lucro de derechos digitales Fight for the Future, señaló que los problemas planteados por Flock y los lentes con cámara de Meta ponen de relieve cómo las políticas no se han adaptado al ritmo de las nuevas tecnologías.

"Los imperios de vigilancia los están construyendo no solo los gobiernos, sino también individuos y empresas", dijo. "Estamos en una especie de Salvaje Oeste en lo que respecta a que las personas puedan grabarse unas a otras en público. ¿Pueden hacerlo en secreto? ¿Y cuáles son los daños sociales que eso conlleva?"

A pesar de los numerosos fracasos del pasado y el evidente malestar social, el impulso de la industria tecnológica hacia los dispositivos informáticos portátiles que graban nuestro entorno plantea una pregunta importante: ¿por qué seguir intentándolo?

Existe una explicación sencilla: el hardware podría ser una vía para obtener ganancias de la tecnología de IA, que de otra manera sería un pozo sin fondo. Los fabricantes de chatbots como OpenAI y Anthropic, que no generan ganancias y están gastando miles de millones de dólares, necesitan convencer a más usuarios comunes de que paguen suscripciones a sus servicios.

Pero la motivación más importante son los datos, la moneda invisible que hace que el uso de internet sea gratuito. Los datos sobre las personas recopilados a partir de un dispositivo que ve lo que ellas ven y escucha lo que ellas escuchan son extremadamente valiosos, afirmó Chris Gilliard, un investigador independiente especializado en privacidad.

"Necesitan datos de entrenamiento, por lo que necesitan dispositivos que siempre estén con ellos, que viajen con ellos, que conozcan su dieta", dijo, refiriéndose al impulso constante de la industria tecnológica. "Esta es la extensión lógica de lo que ellos dicen que son algoritmos que te conocen mejor de lo que tú te conoces a ti mismo, pero lo llaman IA".

El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, muestra las últimas gafas inteligentes de Meta en Menlo Park, California, el miércoles 23 de septiembre de 2026. (Gabriela Bhaskar/The New York Times)

Una cámara montada en un poste en Brooklyn, el 18 de septiembre de 2026. (Dave Sanders para The New York Times)