Durante la tercera jornada de su viaje a Francia, el papa León XIV sostuvo un encuentro privado con siete víctimas de abusos sexuales clericales en el santuario de Lourdes, adonde llegó como parte de la primera visita oficial de un pontífice al país en casi dos décadas. Entre los presentes se encontraba Jean-Marie Delbos, de 80 años, quien fue agredido cuando era alumno del internado de Notre-Dame de Betharram, una institución señalada por décadas de violencia física y sexual contra menores.
“Cuando vio el estado en el que me encontraba, me tomó entre sus brazos”, relató Delbos a la prensa, al tiempo que reconoció haber perdido por completo la fe a raíz del abuso sufrido.
“Fue un momento extraordinario”, agregó.
Según un comunicado difundido por la Santa Sede, León XIV agradeció a los sobrevivientes “por su doloroso testimonio” y “reafirmó su compromiso de hacer todo lo posible para garantizar que el daño que sufrieron no se repita para otros”. El texto agregó que el papa expresó también “su esperanza de poder trabajar juntos” en el proceso de reparación.
Uno de los participantes del encuentro, Jerome Guillement, quien ha escrito sobre el abuso que sufrió por parte de un sacerdote durante su adolescencia, destacó que el pontífice comprendió la dimensión estructural del problema dentro de la institución.
“Desde su punto de vista, los perpetradores son individuos, pero lo que permite que esto continúe es la dimensión sistémica dentro de la institución”, explicó.
La magnitud del escándalo de abusos en la Iglesia francesa quedó documentada en una investigación independiente de 2021, que determinó que clérigos o laicos vinculados a la institución agredieron a aproximadamente 330.000 menores en Francia a lo largo de 70 años.
En un encuentro previo y también privado con obispos franceses, León XIV los instó a continuar con las reformas iniciadas en los últimos años.
“Han enfrentado con determinación el doloroso flagelo del abuso de menores cometido por miembros del clero o dentro de un contexto eclesial”, señaló el pontífice, según el texto de su discurso distribuido a la prensa.
“Es importante perseverar en el camino que han emprendido”, añadió.
El obispo de Lourdes cubrió mosaicos vinculados a un sacerdote acusado de abusos
Como parte de los gestos vinculados a esta problemática, el obispo de Lourdes, Jean-Marc Micas, ordenó cubrir los mosaicos dorados que decoran la fachada y las puertas del santuario mariano, obra del sacerdote esloveno Marko Rupnik, señalado por varias religiosas por agresiones sexuales y psicológicas. En su lugar se instalaron paneles conmemorativos de la visita papal. Cinco víctimas del sacerdote calificaron la decisión como “muy fuerte y valiente” en una carta abierta enviada antes de la llegada del papa.
Ya en la noche de este domingo, León XIV participó de la tradicional procesión de las antorchas junto a decenas de miles de peregrinos que portaban velas en la explanada del santuario.
“Doy gracias al Señor por poder, a mi vez, responder esta noche al llamamiento de nuestra Madre, convirtiéndome en peregrino entre los peregrinos”, expresó el pontífice al concluir el recorrido.
Durante la jornada, el papa también se refirió a la eutanasia, práctica legalizada en Francia en junio pasado para determinados adultos con enfermedades incurables.
“Debemos rechazar la tentación de causar la muerte bajo la apariencia de una falsa compasión”, afirmó ante peregrinos enfermos.
“Lo que es legal no es necesariamente moral”, sostuvo.
La gira papal por Francia, que incluye a Lourdes como uno de los principales sitios de peregrinación católica del mundo, con unos tres millones de visitantes anuales, concluirá este lunes en la ciudad de Metz, cerca de la frontera con Alemania, donde el pontífice abordará temas vinculados a la paz en Europa.

