Las flores de temporada atraen polinizadores y permiten sumar color, aromas y volumen al jardín (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con la llegada de la primavera, la siembra de flores y plantas de temporada permite preparar jardines, balcones y terrazas para los meses de mayor temperatura.

La elección debe considerar las horas de sol, el espacio disponible y la necesidad de agua de cada especie. Las flores anuales pueden sembrarse en esta época para que comiencen a abrirse hacia fines de diciembre.

Otras plantas, como las aromáticas y los arbustos florales, requieren ubicaciones y cuidados específicos para sostener su crecimiento durante la temporada.

Los cosmos necesitan varias horas de sol y un sustrato con buen drenaje para florecer durante el verano (Magnific)

Cosmos y zinnias dan flores desde el verano

Los cosmos y las zinnias son plantas anuales aptas para canteros y macetas amplias. Necesitan varias horas de sol y un sustrato que drene bien el agua para evitar que las raíces permanezcan húmedas.

Sus semillas pueden germinar en almácigos protegidos y luego pasar a tierra o a una maceta definitiva. Las primeras flores suelen aparecer entre fines de diciembre y enero, según las condiciones de luz, riego y temperatura.

Retirar las flores secas ayuda a prolongar la producción. Estas especies también se usan para ramos, ya que sus tallos permiten cortarlas cuando los botones comienzan a abrirse.

Las zinnias producen flores coloridas y prolongan su floración cuando se retiran las flores secas (Magnific)

Celosías y amaranto aportan volumen a los canteros

Las celosías se distinguen por sus inflorescencias en tonos rojos, naranjas, amarillos, rosados o violetas. Requieren una ubicación soleada y riegos moderados, sin exceso de agua en el sustrato.

El amaranto puede alcanzar mayor altura y sirve para dar volumen a los sectores de jardín. Sus flores colgantes o erguidas agregan contraste entre plantas de menor porte. Ambas variedades necesitan protección durante sus primeras semanas de crecimiento.

La siembra en recipientes pequeños permite controlar la humedad y evitar que lluvias fuertes desplacen las semillas. Una vez que los plantines tienen varias hojas, se pueden trasplantar con cuidado.

Alelíes y conejitos sirven para armar ramos

Los alelíes combinan flores agrupadas y perfume en macetas y sectores de jardín bien iluminados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los alelíes son elegidos por sus flores agrupadas y su perfume. Se adaptan a macetas y canteros, siempre que tengan luz y suelo con buen drenaje. Pueden sembrarse en primavera, aunque también admiten cultivos de otoño.

Los conejitos, también conocidos como boca de dragón, producen flores sobre tallos verticales. Son una alternativa para sumar flores de corte a la huerta, junto con verduras y aromáticas.

Al cortar las flores para un florero, conviene hacerlo temprano, cuando la planta tiene mayor hidratación. El agua del recipiente debe renovarse de forma frecuente para conservar los tallos.

El jazmín requiere luz abundante, riegos regulares y un soporte para sostener sus ramas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lavanda y jazmín requieren sol y un riego controlado

La lavanda necesita pleno sol, tierra suelta y poco riego una vez que está establecida. El exceso de humedad es uno de los principales problemas para sus raíces. Sus flores pueden atraer insectos polinizadores y conservarse secas para perfumar ambientes.

El jazmín también necesita luz abundante, aunque requiere riegos más regulares durante la primavera y el verano. Puede cultivarse en macetas grandes o cerca de estructuras donde sus ramas tengan apoyo.

En ambos casos, las macetas deben contar con agujeros en la base. El drenaje es clave para evitar el encharcamiento y proteger el sistema radicular.

Caléndulas y girasoles se adaptan a espacios soleados

Los girasoles necesitan espacio, buena iluminación y riegos regulares durante su desarrollo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La caléndula es una planta de fácil cultivo, con flores amarillas y anaranjadas. Crece bien a pleno sol, tolera distintos tipos de suelo y resulta adecuada para quienes comienzan a armar un jardín.

Los girasoles necesitan espacio, buena luz y riegos regulares durante su desarrollo. Las variedades de menor altura pueden crecer en macetas profundas; las más grandes requieren canteros o suelo directo.

Ambas plantas atraen polinizadores y permiten incorporar color a sectores de huerta. Mantener la tierra húmeda, pero sin saturarla de agua, favorece un crecimiento parejo.

Rosas, azaleas y hortensias piden cuidados distintos

Las rosas favorecen nuevas flores cuando reciben sol, poda y retiro de las flores marchitas (Imagen Ilustratativa Infobae)

Las rosas necesitan varias horas de sol y podas para renovar sus ramas y favorecer nuevos botones. El suelo debe drenar con facilidad, mientras que las flores marchitas conviene retirarlas para estimular nuevas aperturas.

Las azaleas prefieren sectores de semisombra y suelos ácidos. El riego debe sostener la humedad sin dejar agua acumulada. Las hortensias también se desarrollan mejor con luz indirecta o sol suave y requieren un sustrato que conserve cierta humedad.

El color de las hortensias puede variar según la composición del suelo. Las flores azules suelen aparecer en terrenos más ácidos, mientras que los tonos rosados se asocian con sustratos menos ácidos.

El cuidado de cada planta empieza por observar la luz, el drenaje y la humedad del lugar donde va a crecer. Esa información permite decidir qué especies se adaptan mejor a cada espacio durante la primavera.