Después de pasar alrededor de 18 meses detenido en Bouwer, Cristian Ríos recuperó la libertad en la causa por el crimen de Hilda Zoia, la jubilada de 79 años asesinada en Oncativo en agosto de 2024.
En diálogo con Arriba Córdoba, cuestionó con dureza la investigación que lo llevó a prisión. “Había muchas pruebas por cotejar y lo único que hicieron fue usar su imaginación y deducir lo más rápido que se podía”, afirmó.
Ríos estuvo preso desde marzo de 2025 hasta el 17 de septiembre de 2026. Según relató, cuando fue detenido no comprendía por qué había cambiado su situación judicial.
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“Cuando entré preso, no sabía por qué. Me eximieron de este caso en febrero de 2025 y en marzo me llevaron detenido. No entendía nada”, aseguró.
También recordó que inicialmente le dijeron que la detención sería breve. “Me decían que iba a ser un proceso de un mes hasta que se esclareciera, pero empezó una pesadilla”, expresó.
El giro que permitió su liberación
Ríos y su pareja, Romina Ledesma, habían sido imputados por homicidio calificado criminis causae y amenazas a partir de la investigación por el asesinato de Hilda Zoia.
Sin embargo, una resolución de la Cámara en lo Criminal y Correccional anuló actuaciones centrales del expediente. Entre ellas quedaron sin efecto la elevación a juicio y la prisión preventiva de Ríos.
Los camaristas determinaron que hubo irregularidades vinculadas con la notificación del sobreseimiento de Emilio Ybañez, otro de los involucrados en la causa, y señalaron que sus dichos no podían ser considerados como los de un testigo ajeno mientras ese sobreseimiento no estuviera firme.

Como consecuencia de esas nulidades, la fiscal Patricia Baulies fue apartada y el expediente regresó a la etapa de Investigación Penal Preparatoria.
Las abogadas de Ríos solicitaron entonces su libertad y el 17 de septiembre la jueza María Licia Del Valle Tulián, del Juzgado de Control de Río Segundo, hizo lugar al planteo.
La decisión no implica que Ríos haya sido sobreseído ni que la investigación haya terminado.
“Siempre actuamos bien”
En su relato, Ríos aseguró que no conocía a otras personas que quedaron involucradas en el expediente.
“Nosotros no conocíamos a las otras personas implicadas porque ahí era como un aguantadero, una hostería, no sé cómo explicarlo. Ahí vivían muchos hombres solos que eran trabajadores golondrinas”, sostuvo.
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También contó que el día del crimen había una reunión en su vivienda, en la previa de su propio cumpleaños. “Había gente en mi casa, había una reunión social. Siempre se reunían en mi casa, sobre todo los amigos y amigas de mis hijas, que eran adolescentes”, explicó.

Sobre la situación de su esposa, cuestionó una de las pericias incorporadas inicialmente a la investigación. “A mi esposa la mandaron presa por una pericia mal hecha sobre una supuesta mordida de la jubilada en su intento de defenderse”, afirmó.
Además, negó que Ledesma fuera empleada doméstica de Zoia y sostuvo que simplemente la ayudaba por ser vecina. “Siempre actuamos bien en mi casa, pecamos de buenos”, concluyó.
El crimen de Hilda Zoia continúa bajo investigación mientras la Justicia vuelve a revisar las pruebas y actuaciones incorporadas al expediente.




