Se suponía que la IA iba a liberar a los desarrolladores de tareas repetitivas para que pudieran concentrarse en problemas importantes. Se suponía. Un ingeniero de software que firma como @v0xium en X asegura que en su nueva empresa está ocurriendo justo lo contrartio. Claude Code no para de producir código, y los desarrolladores humanos se pasan el día revisándolo y aceptando cambios a una velocidad que apenas les da tiempo a entenderlo. Su dilema es el de toda una industria: ¿lo de la IA no iba a servir para trabajar menos y mejor, o al menos para centrarnos en problemas interesantes?
"No hacemos más que pulsar Enter". El ingeniero afirma que lleva apenas medio mes en una gran empresa cuyo nombre no menciona. Según lo que comparte, en su trabajo Claude Code genera especificaciones, código, pruebas, documentos de requisitos, tickets y hasta los informes. La presión por avanzar y entregar más y más código hace que algunos empleados trabajen entre 12 y 13 horas al día. El trabajo, afirma, se basa en pedirle cosas a Claude y validar sus resultados, sin más.
Produce, produce, produce. El autor de ese texto reconoce que no le importaría trabajar así si al menos tuvieran tiempo para revisar el código y entender cómo encajan las piezas de todo lo que plantea la IA. El problema para él es que los directivos de la empresa quieren acelerar el desarrollo del código porque consideran que "picarlo" ya no es el cuello de botella. Automotizar esa parte ha provocado una paradoja: en lugar de eliminar o relajar la presión ha elevado las expectativas de producción de cada persona. Si usas IA, tienes que producir X veces más de código... aunque no puedas revisarlo a tiempo.
Mal asunto. Este usuario fue luego entrevistado por Business Insider, y allí explicó que su empresa mide el éxito según los ciclos de desarrollo, solicitudes de integración de código (Pull Requests) y número de funciones que se entregan, aunque no mejoren necesariamente el producto. Para él en su empresa escribir más código no significa que se resuelvan más problemas, y el ahorro de tiempo se acaba traduciendo en nuevas exigencias para los empleados, que acaban estando más ocupados y estresados que antes.




