El pescado frito es un clásico de muchas cocinas, pero conseguir que quede crujiente por fuera y jugoso por dentro depende de varios detalles. Loli Domínguez comparte una técnica que prescinde del huevo, el pan rallado y utiliza una masa preparada con harina de trigo.
Cómo hacer el rebozado para pescado frito sin huevo ni pan rallado, según Loli Domínguez
- Mezclar los ingredientes secos: colocar 200 gramos de harina de trigo común en un recipiente amplio y agregar tres gramos de levadura seca de panadería, sal, pimienta negra y cúrcuma a gusto, si se quiere conseguir un color más intenso.
- Incorporar la cerveza: verter 290 mililitros de cerveza poco a poco mientras se mezcla con unas varillas hasta obtener una masa fluida y sin grumos.
- Añadir los aromáticos: incorporar una cucharadita de ralladura de limón y perejil fresco bien picado. Es importante utilizar solamente la parte amarilla de la cáscara para evitar el amargor.
- Dejar reposar la preparación: cubrir el recipiente y llevarlo a la heladera durante al menos una hora. Si se prefiere no usar cerveza, se puede reemplazar por agua con gas y ajustar ligeramente la cantidad de levadura.
- Preparar el pescado: limpiar unos 700 gramos de pescado, retirar las espinas y las escamas y cortar en trozos de tamaño similar. Salar a gusto antes de continuar.
- Cubrir las piezas: incorporar el pescado a la masa y mezclar con cuidado hasta que todos los trozos queden impregnados de manera uniforme.
- Freír en pequeñas tandas: calentar abundante aceite en una sartén y cocinar las piezas de a pocas por vez, hasta que el rebozado esté dorado y crujiente y el interior del pescado esté bien cocido.
- Escurrir y servir: retirar el pescado y colocarlo sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite superficial. Servir recién hecho, acompañado de limón, ensalada o verduras.

La clave de esta receta está en respetar el tiempo de reposo de la masa y controlar la temperatura del aceite durante la fritura. Además, cocinar el pescado en pequeñas tandas ayuda a mantener el calor y favorece que la cobertura se dore de manera uniforme, sin que las piezas queden demasiado aceitosas.
Esta preparación también se puede utilizar para rebozar verduras, por lo que resulta práctica para aprovechar los mismos ingredientes en distintas comidas. Con harina, cerveza y algunos condimentos, es posible conseguir una cobertura sabrosa y crujiente sin necesidad de recurrir al huevo ni al pan rallado.



