Los coches modernos saben dónde conduces, cómo frenas y cómo aceleras: el problema es quién más lo sabe

A estas alturas de la película no nos pilla por sorpresa el hecho de que un coche actual recopile información de todo tipo. Esa información es útil para que el coche funcione debidamente y nos responda en todo momento. Sin embargo, es preocupante hasta qué punto otras empresas de las que nunca has oído hablar están frotándose las manos por obtener toda esa información. Y la consiguen fácil.

En un estudio realizado por investigadores de la Universidad Northeastern y en colaboración con Consumer Reports, monitorizaron el tráfico de red de 21 vehículos nuevos y 30 aplicaciones complementarias para ver quién recibe todos esos datos que fluyen en nuestro coche. Y la respuesta es mucha más gente de la que la mayoría imaginamos.

Tablet con ruedas. Los coches conectados se consideran desde hace tiempo un riesgo para la privacidad, y eso ya no es solo una sospecha. Mozilla concluía en 2023, tras leer las políticas de privacidad de los fabricantes de automóviles, que los coches eran la peor categoría de productos que jamás había revisado en materia de privacidad.

Este estudio fue más allá al medir lo que los coches envían en realidad, tanto aparcados como en la carretera. Los investigadores señalan que casi todos los fabricantes de automóviles enviaron datos a empresas externas. “No parece que un cliente pueda comprar un coche nuevo que no le rastree”, cuenta Sarah Elizabeth Gillespie, coautora del estudio.

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