El Servicio Meteorológico Nacional proyectó precipitaciones superiores a lo normal y temperaturas inferiores a la media para la primavera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) proyecta precipitaciones superiores a lo normal y temperaturas por debajo de la media para septiembre, octubre y noviembre, en un contexto donde El Niño alcanza una intensidad sin precedentes en las últimas décadas.

Este domingo 27 de septiembre, una ciclogénesis (es decir, la formación de un centro de baja presión atmosférica que favorece el encuentro violento de masas de aire) ya avanza sobre gran parte del territorio nacional con lluvias, vientos de hasta 75 km/h y totales de lluvia que podrían superar los 100 milímetros (equivalente a un mes de precipitaciones en pocas horas) en zonas del Litoral y la región Centro.

El evento de este fin de semana no es un hecho aislado. Según dijo Pedro Di Nezio, director del SMN, en diálogo con Infobae, el fenómeno que se desarrolla en el océano Pacífico es el más intenso de los últimos 30 años y sus efectos sobre la Argentina se extenderán al menos hasta abril de 2027.

El SMN prevé lluvias superiores a lo normal en gran parte del país durante la primavera

El informe trimestral del SMN para septiembre, octubre y noviembre combina modelos globales de simulación del clima con modelos estadísticos nacionales y el análisis de las condiciones oceánicas y atmosféricas. El resultado indica que el norte del Litoral y el oeste de Cuyo concentran las probabilidades más altas de precipitaciones superiores a lo normal. Esa misma categoría también abarca La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.

El informe trimestral ubicó al norte del Litoral y al oeste de Cuyo con las probabilidades más altas de lluvias superiores a la media. (SMN)

El sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste patagónico quedan dentro de la categoría “normal o superior a la normal”, lo que indica que los registros pueden moverse dentro de lo habitual o quedar por encima. En el centro-oeste de Formosa y Chaco, junto con el este de Salta y Santiago del Estero, el pronóstico señala precipitaciones normales. El NOA, Tierra del Fuego y el sudoeste de Santa Cruz se ubican en la franja “normal o inferior a la normal”.

El SMN aclara en su informe que estas categorías se definen mediante terciles: puntos de corte que dividen en tres partes iguales el historial de datos de temperatura o lluvia de cada lugar. La franja del medio representa lo “normal” para esa región en esa época del año.

En cuanto a la temperatura media, el SMN prevé valores normales o levemente superiores en el norte del país. En cambio, Cuyo, La Pampa, Buenos Aires, Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y el centro-norte de la Patagonia tienen mayor probabilidad de registrar marcas por debajo de lo habitual durante el trimestre. Corrientes, Tierra del Fuego y gran parte de Santa Cruz quedarían dentro de los valores normales.

El organismo también subraya que el pronóstico no indica un valor exacto ni describe cómo varía el clima dentro del trimestre. Que una región tenga mayor probabilidad de lluvias superiores a la normal no significa que vaya a llover de manera constante, ni que no puedan producirse eventos extremos en zonas con pronóstico normal.

Una ciclogénesis afecta al país con alertas por viento, lluvia y granizo

Una ciclogénesis sobre el territorio argentino prevé acumulados de lluvia superiores a los 100 milímetros en el Litoral y la región Centro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este domingo 27 de septiembre una ciclogénesis avanza sobre el territorio nacional. El proceso comenzó a hacerse visible durante el fin de semana y se extenderá hasta el martes 29. Según proyecciones de Meteored, elaboradas a partir del modelo europeo ECMWF, los acumulados podrían superar los 100 milímetros en sectores del Litoral y la región Centro.

El centro de bajas presiones se ubicará sobre Uruguay en su etapa de mayor intensidad, lo que concentraría las precipitaciones más significativas sobre el sur de Brasil, el Litoral argentino y el sudeste bonaerense. El domingo, las primeras tormentas se dieron en el este de Entre Ríos y el norte de Uruguay.

Durante el día, la inestabilidad avanzará hacia toda la provincia entrerriana, el noroeste bonaerense, el sudeste de Santa Fe, el sur de Córdoba y La Pampa, con acumulados iniciales de entre 20 y 50 milímetros, posible caída de granizo y actividad eléctrica. El lunes 28 sería la jornada con mayor extensión territorial del fenómeno: las lluvias y tormentas podrían abarcar más del 65% del país.

El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atravesará un período de tiempo variable con chaparrones, tormentas aisladas y ráfagas del sudoeste que podrían superar los 60 km/h, según las proyecciones de Meteored. En la costa bonaerense, las ráfagas del sudeste llegarían a entre 70 y 75 km/h, con una crecida del mar y olas que podrían superar los dos metros.

El fenómeno de El Niño alcanzará su pico de intensidad en diciembre y es el registro más fuerte en 30 años. (NASA)

Mientras tanto, la Patagonia ya registra condiciones inestables por el ingreso de sistemas desde el Pacífico. Las alertas por lluvias persistentes se reactivaron en la cordillera de Río Negro y el sur de Neuquén, con acumulados previstos de hasta 30 milímetros. En la cordillera de Mendoza, San Juan, el norte neuquino, La Rioja y Catamarca podrían producirse nevadas tardías con acumulados de hasta 25 centímetros durante el lunes 28.

El Niño ya es el más intenso en 30 años y sus efectos podrían extenderse hasta abril de 2027

El fenómeno que explica buena parte de este panorama climático es El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). En su fase cálida, conocida como El Niño, este fenómeno se origina en el océano Pacífico ecuatorial y altera los patrones de lluvia en distintas regiones del mundo. En términos simples: el Pacífico representa un tercio de la circunferencia terrestre y, cuando esa porción del océano se calienta de manera anormal, modifica la dirección y la intensidad de los vientos globales.

“El Niño es un fenómeno natural que ocurre desde hace siglos. Lo que hace es cargar el dado: aumenta las probabilidades de que las tormentas ocurran”, explicó Di Nezio en una entrevista con Infobae. El director del SMN precisó que, en la Argentina, el cambio acerca los patrones de viento más hacia el Ecuador, lo que genera más choques entre masas de aire frío y cálido y, por lo tanto, tormentas más frecuentes e intensas.

Di Nezio sostuvo que el episodio actual es comparable en intensidad con el de 1997, uno de los antecedentes históricos más relevantes, y que su pico se registrará en diciembre. Sin embargo, los efectos más graves sobre el territorio nacional podrían llegar después: “Durante el verano, en enero y febrero [se podrían generar las inundaciones], pero los efectos más fuertes de los Niños intensos anteriores se registraron en marzo y abril”, advirtió. Por eso, el SMN prevé reforzar la guardia durante todo el verano. “Vamos a estar al pie del cañón todo el verano”, afirmó el director.

El Servicio Meteorológico Nacional alertó sobre la posterior llegada de La Niña y el riesgo de un ciclo de sequías prolongadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La advertencia se apoya también en evidencia científica reciente. Un estudio publicado en Science, liderado por Julia Cole, paleoclimatóloga de la Universidad de Michigan, reconstruyó la variabilidad del ENOS a partir de 13 corales modernos y fósiles extraídos de las Islas Galápagos.

Los corales funcionan como un archivo climático natural: cada capa de carbonato cálcico conserva señales geoquímicas sensibles a la temperatura del mar, lo que permite reconstruir variaciones mensuales con precisión. Según ese trabajo, entre 1990 y 2010 El Niño mostró variaciones entre sus fases frías y cálidas un 36,5% más pronunciadas que antes de 1850 y un 16% más amplias que en el período 1851-1982. “No hemos encontrado ningún caso en el pasado en el que El Niño haya sido tan intenso como ahora”, afirmó Cole.

Las zonas con mayor riesgo durante la primavera y el verano son el Litoral, el este de Córdoba, Santa Fe y el norte de la provincia de Buenos Aires. El impacto suele sentirse con más claridad en esa franja, donde aumentan las chances de temporadas más lluviosas y de tormentas fuertes. Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, advirtió que el escenario podría derivar en inundaciones más graves que en episodios anteriores, sobre todo en zonas donde la lluvia se concentra en poco tiempo, y remarcó que el exceso de agua también puede poner a prueba la infraestructura urbana y rural.

El Servicio Meteorológico Nacional advierte que el mayor riesgo de inundaciones graves asociadas a El Niño ocurrirá en marzo y abril. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Di Nezio también alertó sobre lo que puede venir después: “Después de El Niño viene La Niña. Ya sabemos que este Niño va a ser intenso y sabemos que después puede venir una Niña que dure más de un año”. Ese eventual ciclo de sequías prolongadas representaría un nuevo desafío para el país, especialmente para el sector agropecuario.

Por eso, el director del SMN subrayó que hay que aprovechar las lluvias de este año (sobre todo en regiones como Cuyo, que lleva décadas de déficit hídrico) y prepararse desde ahora. “Los extremos climáticos son inevitables. Después, que se conviertan en una catástrofe depende de nosotros”, concluyó el titular del organismo.