Analizaron locaciones en el Mediterráneo, Groenlandia, una base militar en California, pero terminaron el Río de la Plata. Para más datos, +Colonia, la smart city uruguaya –también mencionada como una ciudad ecológica inteligente–, un proyecto que encabeza el argentino Eduardo Bastitta, muy cercano al presidente Javier Milei, miembro de lo que fue su consejo asesores económicos y libertario, según él mismo define.
Dentro de ese proyecto que comenzó en 2022, con una inversión proyectada de unos USD 1.000 millones, el tecno libertario Dryden Brown, planea construir su propia ciudad-Estado. O algo por el estilo...
“La gira mundial ha concluido: hemos elegido Uruguay”, le dijo Brown hoy a The New York Times. Su historia, ideas y proyectos están rodeados de polémicas. El anuncio se hizo desde Nueva York, donde esta semana tiene previsto reunirse con el presidente Yamandú Orsi. Por las dudas, el diario estadounidense avisa que el proyecto promete operar dentro del sistema legal vigente en ese país.

El desembarco parece estar vinculado a una suerte de nuevo destino libertario global para esta parte del mundo. Un capítulo que se inauguró con la presencia de Peter Thiel, quien vivió varios meses en Buenos Aires, compró una mansión –y está haciendo otra en Uruguay– y se reunió con Mieli y buena parte del círculo rojo argentino. También con otras inversiones locales de empresarios que pujan por el advenimiento de un “nuevo mundo” –que no excluye polémicas ideas sobre una “nueva democracia”– y con el nuevo campo refugio anti catástrofes nucleares, como el que inauguró el argentino Martín Varsavsky en Mendoza.
Brown está al frente de Praxis, una empresa cripto que se define como “una comunidad global que desarrolla comunidades físicas para la era de la inteligencia artificial” que reúne a unos 150.000 emprendedores, artistas, investigadores y otros creadores para desarrollar nuevos espacios e instituciones, con foco en la cultura, la coordinación económica y la participación de la comunidad. Praxis tiene inversores como Apollo Projects, el fondo de Sam Altman, CEO de OpenAI, entre otros.
En la web de la empresa ya se promociona el “Praxis I, Residencias y complejos turísticos de lujo”, viviendas, hoteles y clubes para sus miembros, construidos con los estándares de los mejores hoteles del mundo y diseñados para perdurar. Y los describen de esta manera: “clasicismo despojado para nuestros días. Piedra, bronce y agua, ejecutados con la disciplina de los racionalistas italianos”.
“Estamos frente a una oportunidad histórica para que el Río de la Plata se convierta en un hub de innovación y tecnología insignia desde Sudamérica para el mundo entero”, enfatizó Bastitta. Según estimó, el impacto de esta inversión es del 20% del proyecto total, que ya cuenta con unas 800 construcciones para unos primeros 1.500 habitantes que comenzarán a instalarse en los próximos meses. “Unos 2.700 praxianos, la gran mayoría nómades, ya mostraron interés en instalarse o tener algún tipo de participación en el proyecto”, dijo el desarrollador argentino.
Como sea, tanto la inversión de Bastitta como la de Brown, fueron para el país conducido por el “progresista de izquierda” Orsi, y no para la Argentina del libertario Milei. Claro, +Colonia arrancó hace cuatro años, en un contexto político totalmente distinto. El empresario estadounidense aseguró que se mudará a Colonia ya, este año, y el argentino habla de la idea de los beneficios para las “dos orillas”, compara el proyecto más con lo que generaron ciudades como Florencia y Venecia, siglos atrás, que con Silicon Valley en la era informática, y jura que se trata del “proyecto de smart city más libertario en el mundo”.
“La industria de la IA está desarrollando una tecnología que podría transformar de manera fundamental el papel del trabajo humano. Nosotros estamos construyendo un lugar para explorar qué viene después”, señaló Brown, cofundador y CEO de Praxis. “¿Qué van a crear las personas? ¿Cómo van a encontrar un propósito? ¿Cómo podemos transformar el valor que crea esta tecnología en prosperidad y en una civilización en la que valga la pena vivir? Estas son las preguntas que queremos llevar al terreno de lo concreto en Uruguay”, agregó.

Bastitta, por su parte, asegura tener USD 290 millones comprometidos. La compra de tierra por parte de Praxis dentro de ese predio recién arrancaría hacia fines de 2027.
Ante la pregunta de Infobae sobre la idea del proyecto como una suerte de refugio, en el contexto de un mundo cada vez más hostil, Bastitta dijo que en parte es el objetivo de su iniciativa.
“El refugio frente a la Tercera Guerra Mundial es un elemento, pero es el menos relevante para decisiones como las que está tomando Praxis. Eso es lo que hoy nos permite competir con Dubái y Qatar, pero el primer elemento es la revolución tecnológica que se viene. Quieren crear comunidad y hacerla prosperar en un ámbito físico, no solo virtual como hasta ahora. Yo espero que el proyecto sea la nueva Mykonos de América del Sur: trabajo y entretenimiento. Convocar a los jóvenes a un rancho en Mendoza o San Juan, sin desmerecer el proyecto de mi amigo Martín [por Varsavsky], es más difícil. Acá estás a 50 minutos del corazón de una de las ciudades más divertidas del mundo. Tiene más sentido para los jóvenes que están pensando dónde vivir”, destacó.
Quién es Dryden Brown
En la BBC definieron a Brown como “crypto bro” cuyo objetivo es fundar un “cripto Estado”, cuyas reglas no están del todo explicitadas. Las ideas libertarias siempre rondan su figura misteriosa.

Tiene 30 años y fue surfista profesional. Se crió en Santa Barbara, California, y estudió en su casa, mientras entrenaba en el mar. Según contó, de adolescente leía a Ayn Rand y a los economistas de la escuela austríaca, y cuando llegó el momento de anotarse en la universidad mandó postulaciones a Harvard, Stanford, Oxford y Cambridge. Finalmente, fue a la New York University, pero abandonó antes de recibirse.
Brown trabajó como analista en un fondo de inversión, pero lo echaron. Conoció a Charlie Callinan, su futuro socio, y empezaron a diseñar su próximo proyecto. En 2019, con plata que Callinan había ganado en un torneo de golf, viajaron a Nigeria y Ghana y le propusieron al entonces vicepresidente ghanés, Mahamudu Bawumia, construir un centro financiero. Esa misma temporada, surfeando en Puerto Rico, decidieron fundar Bluebook Cities, la empresa que después mutaría en Praxis.
Para fines de 2023, Praxis había levantado cerca de USD 20 millones, con Apollo Projects —de Altman— y Alameda Research, la malograda firma cripto de Sam Bankman-Fried. Un año después, en octubre de 2024, la compañía anunció una línea de USD 525 millones en financiamiento por hitos, de los cuales USD 500 millones correspondían a un acuerdo con la firma cripto GEM Digital.

El proyecto original imaginaba una ciudad de 10.000 habitantes en el Mediterráneo. Después Brown exploró Groenlandia, donde llegó a reunirse con dirigentes locales. A mediados de 2025 anunció que había elegido una base de la Fuerza Espacial de Estados Unidos en Vandenberg, cerca de Santa Bárbara, para levantar “Atlas”, una ciudad que hacia fin de año ya se describía como un polo aeroespacial de uso dual, civil y de defensa.
Brown hablaba de gobernanza asistida por IA y de leyes laborales “compatibles con Elon” [por Musk], como él mismo las definió ante Bloomberg.



