La jueza federal de Río Grande, Mariel Borruto, se declaró competente para intervenir en la demanda presentada contra Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum Development and Production Limited (NPDP) por el proyecto hidrocarburífero Sea Lion, en aguas del Atlántico Sur.
La magistrada fundó su decisión bajo el criterio del Ministerio Público Fiscal que reconoció la competencia federal “en razón de la materia y del territorio” y afirmó la jurisdicción internacional de los tribunales del país respecto de empresas con domicilio en el extranjero.
La jueza también ponderó el carácter interjurisdiccional de los recursos involucrados. Señaló que el emprendimiento se emplaza en aguas del Atlántico Sur y que esas áreas integran las ecorregiones Mar Argentino e Islas del Atlántico Sur, de modo que una eventual degradación podría afectar bienes nacionales.
El emprendimiento “por su dinámica oceanográfica, corrientes y conectividad ecosistémica, integran las ecorregiones Mar Argentino e Islas del Atlántico Sur, de modo que la degradación denunciada recaería sobre recursos ambientales interjurisdiccionales”, sostuvo la jueza al respecto en el fallo, al que tuvo acceso TN.
Borruto explicó que “la infraestructura impugnada —pozos subsea, unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga, líneas de flujo y risers— se instala materialmente sobre el lecho y el subsuelo de la plataforma continental sometida a la jurisdicción marítima de la Nación”.
La acción fue promovida por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) y la Asociación Civil de Abogados y Abogadas y Profesionales Ambientalistas (AAdeAA). El planteo pide que las compañías se abstengan de iniciar o continuar obras, instalaciones, perforaciones y demás intervenciones vinculadas con el proyecto Sea Lion, hasta tanto se cumpla, ante la autoridad ambiental nacional, el procedimiento de evaluación de impacto ambiental previsto en la Ley General del Ambiente.
Si bien la jueza se declaró competente para intervenir, las medidas cautelares pedidas para suspender el proyecto aún no fueron resueltas. Su tratamiento quedó pendiente hasta que se completen requisitos procesales pendientes, como la verificación de acciones paralelas, la traducción de documentación extranjera y el aporte de piezas incorporadas mediante enlaces.
La magistrada dispuso, además, dar intervención a la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, a través de su Fiscalía de Estado, al considerar que el espacio marítimo e insular forma parte del territorio provincial y que las provincias tienen el dominio originario de los recursos naturales.
El proyecto Sea Lion
Sea Lion es un yacimiento offshore ubicado en el Atlántico sur, a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y a 450 metros de profundidad. De avanzar según lo previsto, sería el primer desarrollo de crudo en aguas cercanas al archipiélago.
El proyecto es impulsado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.
El hallazgo del yacimiento se remonta a mayo de 2010, cuando Rockhopper anunció el descubrimiento de crudo en la zona. Tras años de estudios, ambas compañías adoptaron la decisión final de inversión en diciembre de 2025, lo que implica que el proyecto es considerado viable desde el punto de vista técnico y económico.
Según datos de Navitas, al 31 de julio pasado el yacimiento contaba con 314 millones de barriles de reservas probadas y probables. La primera fase apunta a una producción de 50.000 barriles diarios, con el primer petróleo previsto para marzo de 2028.

La inversión inicial será de USD 1.800 millones hasta la obtención del primer crudo, a los que se sumarán otros USD 2.100 millones para el resto de la explotación, que se proyecta a 30 años.
El plan de Sea Lion está organizado en fases y áreas. La primera etapa se concentrará en el Área de Desarrollo Norte (NDA), con la perforación de 11 pozos submarinos conectados a una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO). Tres años después, comenzará la “fase 2” en la misma área, con otros 12 pozos.
Además, está previsto el desarrollo del Área de Desarrollo Central (CDA), cuya primera fase contempla la perforación de 20 pozos y el inicio de la producción hacia fines de 2030. Luego, se sumarán otros 18 pozos en una segunda etapa. En total, el proyecto prevé más de 60 pozos submarinos.




