A partir de los 40 o 50 años, la piel empieza a mostrar cambios que pueden modificar la forma en la que se aplica el maquillaje. La pérdida de firmeza y volumen hace que algunas técnicas que funcionaban durante años ya no tengan el mismo resultado.
Para conseguir un rostro más luminoso y definido no siempre es necesario sumar productos o recurrir a tratamientos estéticos. El maquillaje también puede convertirse en un recurso para modificar visualmente las facciones a través de la luz y las sombras.
La maquilladora española María Sánchez, que comparte consejos de belleza en sus redes sociales, popularizó una técnica conocida como los “cinco triángulos de la juventud”. Consiste en colocar pequeñas cantidades de corrector en puntos estratégicos del rostro.
Cómo funciona la técnica de los cinco triángulos
El objetivo es crear puntos de luz que ayuden a elevar visualmente algunas zonas de la cara y darle una apariencia más fresca. Para hacerlo, Sánchez recomienda utilizar un corrector apenas más claro que el tono de piel, aproximadamente medio tono.
La clave está en la ubicación del producto y en la forma de difuminarlo. Una vez colocado, hay que extenderlo con una brocha o esponja en dirección ascendente para potenciar el efecto de “lifting”. Según explica la maquilladora, con esta técnica se puede iluminar la zona T, levantar visualmente la cola del ojo y conseguir que el rostro se vea más descansado en pocos segundos.
En qué puntos hay que aplicar el corrector
El primer triángulo se dibuja en el centro de la frente, entre las cejas. La intención es aportar luz a la parte superior de la cara y contrarrestar visualmente el aspecto cansado. El segundo se coloca en la parte inicial del pómulo. En este caso, el corrector busca destacar la estructura ósea y generar una sensación de mayor volumen en esa zona.
El tercer punto está junto a la comisura de la boca, donde con el paso del tiempo pueden hacerse más visibles algunos signos de flacidez. La aplicación busca elevar y suavizar visualmente la expresión.
Los dos puntos que completan el “lifting”
El cuarto triángulo se ubica en el lagrimal, en la esquina interna del ojo. Allí, el corrector aporta luminosidad y ayuda a neutralizar visualmente la oscuridad de la ojera. El quinto se coloca en el extremo externo del ojo y se dirige hacia arriba, en dirección a la sien. Es el punto que apunta específicamente a generar el conocido efecto “lifting óptico”.
Una vez aplicados los cinco puntos, el producto se difumina cuidadosamente hacia arriba. La idea es evitar arrastrar la piel y, al mismo tiempo, mantener la dirección ascendente que caracteriza a la técnica.
Por qué puede cambiar el resultado del maquillaje después de los 50
Con el paso de los años, la piel pierde parte de su firmeza y elasticidad y las arrugas y líneas de expresión pueden hacerse más visibles. Por eso, algunas formas de maquillarse que funcionaban durante la juventud pueden generar un resultado diferente.
El corrector, por ejemplo, puede acumularse en los pliegues si se utiliza demasiado producto o se aplica en zonas donde no es necesario. La propuesta de los cinco triángulos busca justamente concentrarlo en puntos concretos.
El resultado que persigue la técnica no es modificar físicamente la piel, sino aprovechar la iluminación para cambiar la percepción de las facciones. Con unos pocos toques de corrector, la maquilladora propone conseguir un rostro más luminoso, definido y visualmente elevado.




