Con el paso de los años, la forma de maquillarse puede cambiar. Algunos productos que antes resultaban fáciles de aplicar pueden terminar endureciendo la expresión o haciendo que la mirada se vea más pesada.
Por eso, la maquilladora profesional María Sánchez propone una alternativa sencilla para quienes buscan definir los ojos y abrir visualmente la mirada a partir de los 50 o 60 años: reemplazar el clásico delineador negro por una sombra de ojos en tonos marrones o burdeos. La técnica no requiere demasiados productos y puede incorporarse fácilmente al maquillaje cotidiano.
El truco para abrir la mirada después de los 50
La recomendación de Sánchez consiste en utilizar una sombra marrón o burdeos a modo de eyeliner, aplicándola directamente al ras de las pestañas.
En lugar de dibujar una línea gruesa y muy marcada, la sombra permite conseguir una definición más suave alrededor del ojo. El resultado busca acompañar la forma natural de la mirada sin generar un contraste tan fuerte como puede ocurrir con un delineador negro.
El tono también es importante. Los marrones aportan definición de una manera más sutil, mientras que los burdeos permiten sumar algo de color sin abandonar un resultado elegante y fácil de combinar.
Cómo aplicar la sombra como delineador
Para reproducir la técnica, primero hay que elegir una sombra de ojos en un tono marrón o burdeos y tomar una pequeña cantidad con un pincel fino y preciso. La clave está en colocar el producto muy cerca de la línea de las pestañas superiores, procurando que no quede una franja demasiado gruesa.
Una vez aplicada, se puede difuminar ligeramente para eliminar los bordes demasiado marcados. De esta manera, la sombra funciona como un delineador pero genera un acabado más integrado con el resto del maquillaje.
La técnica también permite graduar la intensidad: una pequeña cantidad sirve para un maquillaje más natural, mientras que se puede sumar producto para conseguir una mirada más definida.
Por qué evitar un delineado demasiado marcado
El delineador negro no tiene por qué desaparecer del neceser después de los 50 o 60 años. Sin embargo, la maquilladora propone tener en cuenta el grosor y la intensidad de la línea.
Un trazo muy grueso puede ocupar demasiado espacio sobre el párpado y hacer que el maquillaje de ojos tenga un aspecto más pesado. En cambio, una línea fina y cercana a las pestañas permite definir el contorno sin quitar protagonismo a la mirada.
Por eso, utilizar una sombra en lugar de un lápiz o delineador tradicional puede ser una alternativa para quienes prefieren un resultado más suave y natural.




