
Marruecos ha abierto un nuevo capítulo en la ‘guerra’ contra España por la final del Mundial 2030. Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) y ministro delegado encargado del Presupuesto, ha dado por hecho que el partido que decidirá al campeón se disputará en el estadio de Casablanca, pese a que la FIFA todavía no ha anunciado las sedes definitivas del torneo.
“La provincia de Benslimán es la que tendrá el honor de organizar la final del Mundial de 2030″, ha afirmado Lekjaa durante un acto del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) celebrado este jueves en Buznika, a las afueras de Rabat. El dirigente fue todavía más allá: “El que quiera estar en el próximo Gobierno no tiene otra opción que desarrollar la provincia”.
Sus palabras sitúan al futuro Gran Estadio Hassan II como la gran apuesta marroquí para quedarse con el partido más importante del campeonato. El recinto, todavía en construcción en Benslimán, podrá acoger a unos 115.000 espectadores y tiene prevista su inauguración para finales de 2027, lo que lo convertiría en el estadio de fútbol más grande del mundo, por delante del Santiago Bernabéu, principal candidato español.
Marruecos aprieta y España espera
Oficialmente, todavía no hay final para nadie. El Mundial de 2030 lo organizan España, Portugal y Marruecos, y la FIFA aún debe concretar qué estadios albergarán los partidos en cada país, incluida la final. En España, la casa blanca aparece como la principal opción, y tanto la Federación como el Gobierno de Pedro Sánchez han defendido que el encuentro decisivo debe jugarse en territorio español.
Marruecos, sin embargo, ha optado por la presión: presentar Casablanca como si ya tuviera el visto bueno de la FIFA. Lekjaa no habló de aspiraciones. Habló como si el asunto estuviera cerrado, en plena escalada del creciente peso internacional del fútbol marroquí, del que él mismo es una de las figuras clave.

La FIFA desmiente a Marruecos
El organismo, sin embargo, no ha tardado en alzar la voz. Un portavoz de la FIFA ha confirmado a EFE que, “tal y como comunicó” el pasado 5 de agosto, la decisión sobre la sede de la final “se tomará en su debido momento”. Un mensaje breve, pero que desautoriza de forma directa la afirmación del dirigente marroquí y deja claro que, de momento, no hay nada decidido.

Fútbol y política, de la mano
Cabe recordar el contexto en el que se dan estas palabras. Lekjaa se presenta a la reelección como parlamentario por el PAM en las elecciones legislativas marroquíes del próximo 23 de septiembre, y sus declaraciones llegaron precisamente en un mitin de campaña.
De fondo, además, pesa otro factor: en marzo se celebrará en Rabat el Congreso de la FIFA que decidirá si Gianni Infantino sigue en la presidencia. La Confederación Africana de Fútbol, con Marruecos a la cabeza, le ha dado públicamente su apoyo, y por supuesto, el país norteafricano esperará su recompensa.
Del mismo modo, las relaciones entre España y Marruecos se encuentran en un momento delicado después de que más de 80.000 ciudadanos marroquíes entraran en Ceuta.
Un deseo con sabor a revancha
Lekjaa tampoco se quedó en el estadio. Se permitió imaginar cómo sería la final que quiere ver en 2030: “Si Dios quiere, una final Marruecos-Francia”, dijo, “para que podamos vengarnos”. Y es que Les Bleus fueron los encargados de eliminar a Marruecos en cuartos del Mundial 2026 por 2-0. Posteriormente, sería España quien eliminaría a los franceses con el mismo resultado.
La decisión sigue en manos de la FIFA
El calendario de la organización, mientras tanto, avanza. La FIFA definirá en las próximas semanas las sedes del Mundial 2030, mientras Uruguay, Argentina y Paraguay acogerán los partidos inaugurales de sus selecciones como homenaje al centenario del primer Mundial, disputado en 1930. España aspira a contar con al menos 11 sedes, que serán evaluadas a finales de septiembre, con una decisión definitiva prevista para finales de año o principios de 2027.




