Buenos Aires, 28 agosto (NA) –La situación económica de los adultos a partir de 60 años empeoró en los últimos dos años en Argentina y uno de los datos más claros es que la insuficiencia de ingresos llegó al 46,0% de los hogares con personas mayores en 2024-2025, según un estudio. Se trata del número más alto durante el período analizado (2017 y 2025) y cinco puntos porcentuales arriba del lapso comprendido entre 2022-2023. El sector más afectado es el estrato socioeconómico muy bajo con el 71,1%, es decir, que en más de siete de cada diez hogares los ingresos no alcanzan para cubrir los servicios básicos. En segundo lugar se ubican los estratos bajos con el 55,2%, según el informe: “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad. Evolución de la subsistencia económica, el hábitat, la salud y el bienestar subjetivo en la población de 60 años y más (2017-2025)” elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA). Otra cuestión que detectó el estudio es la inseguridad alimentaria que aumentó de 12,3% en 2017-2019 a 18,4% en 2024-2025. Al evaluarlo por estratos, en el sector medio alto la desigualdad alimentaria afecta al 1,1% de las personas mayores, pero al pasar al nivel socioeconómico muy bajo, el número crece al 39,1%. Esto significa que las personas mayores del estrato muy bajo sufren un riesgo de inseguridad alimentaria más de 35 veces mayor al detectado en el estrato medio alto. Respecto a los servicios públicos, el 21,3% de los hogares con personas mayores dejó de pagar algún servicio público por motivos económicos, número que crece al 39,4%, y equivale a casi cuatro de cada diez hogares en el estrato más vulnerable. En un contexto en el que el 71,1% de los hogares muy bajos presenta insuficiencia de ingresos, únicamente el 42,4% recibe algún programa de transferencia o asistencia alimentaria. Además, la cobertura general entre los hogares con personas mayores bajó de 30,6% durante la pandemia de covid 19 a 26,8% en 2024-2025. Otra problemática son los déficits habitacionales: el 11,8% vive en inmuebles que no cuentan con las condiciones adecuadas, situación que se agrava entre los sectores más pobres, donde el número trepa al 27,5%. Se suma el déficit de acceso a servicios básicos (agua, gas o saneamiento) que afecta al 25,2% de la población mayor y alcanza al 49,3% de las personas del estrato socioeconómico muy bajo: uno de cada dos individuos mayores pobres presenta carencias en servicios esenciales del hogar. La salud no se queda afuera y representa una de las dimensiones con deterioros más significativos. El 35,2% de los hogares con personas mayores postergó o resignó atención médica o medicamentos por motivos económicos, siendo el valor más alto de la serie: el aumento respecto de 2022-2023 fue de casi 10 puntos porcentuales. Entre los hogares con condiciones socioeconómicas muy bajas, esta dificultad alcanza al 55,0%. Durante 2025, cerca del 74% de las personas mayores afiliadas utilizó PAMI para consultas médicas y el 70% para la compra de medicamentos. No obstante, mientras el 61,7% califica de forma positiva la atención médica, sólo el 49,7% valora positivamente la cobertura de medicamentos. Las valoraciones resultan más bajas entre los sectores socioeconómicos más vulnerables.