Una trabajadora de Zara en el centro comercial Unicentro, en Bogotá, denunció en redes sociales que, al finalizar su jornada laboral, le exigieron entregar los zapatos que usaba como parte de su dotación y tuvo que abandonar el establecimiento descalza.
La joven, identificada como María Alejandra Rojas, publicó varios videos para relatar lo ocurrido y aseguró que había advertido a sus superiores que no llevaba otro calzado para regresar a su casa.
El caso circuló en plataformas digitales durante las últimas horas y generó comentarios de usuarios que pidieron a la empresa aclarar lo sucedido. En una de las grabaciones, Rojas aparece frente a la tienda y sostiene que los zapatos le habían sido entregados al iniciar sus labores como cajera del establecimiento.
“Hoy quiero hacer una denuncia pública porque la tienda Zara, en representación de la gerente general encargada de la tienda, me solicitaron los zapatos que eran de dotación”, afirmó la trabajadora. Según su versión, el requerimiento se produjo cuando terminaba su turno y se disponía a regresar a su vivienda.
Rojas explicó que manifestó que no tenía otro par de zapatos para cambiarse. “Yo expuse que tenía solamente los zapatos que me habían dado de dotación y no había traído otros para poderme cambiar”, dijo. Pese a esa advertencia, aseguró que la solicitud de devolución se mantuvo. “Lo único que recibí de ellos fue que no les importaba que me fuera para la casa sin zapatos y me quitaron los zapatos y me dejaron descalza”, expresó entre lágrimas. En el registro, la joven indicó que buscaba dejar constancia pública de la situación y pidió que su caso fuera revisado.

La trabajadora también señaló que consideró que podía entregar el calzado al día siguiente, con el fin de evitar salir sin zapatos del local. “Me quitaron los zapatos y me dejaron descalza, irme para mi casa porque tenía que entregarlos ya, sin opción de poder entregarlos al siguiente día”, sostuvo.
En otra parte de la grabación, Rojas dijo sentirse observada por las personas que pasaban frente a la tienda. “Aquí estoy afuera, todo el mundo me está mirando”, manifestó. También aseguró que una de las personas que recibió los zapatos se habría reído de ella, una afirmación que forma parte de su relato y que no ha sido confirmada de manera independiente.
“Quiero dejar la constancia en video para que, por favor, se me haga justicia, porque lo que me están haciendo es una canallada”, afirmó. La joven se identificó como trabajadora de Zara y precisó que se desempeña como cajera en el local de Unicentro.
La situación subió de nivel cuando las palabras de la trabajadora provocaron reacciones en cadena en redes sociales, donde internautas pidieron dejar de comprar en estas tiendas.
“Esto no se queda así,escándalo nacional apoyemos”, “no vuelvo a comprar en zara😳“, ”La dotación que el empleador entrega en aplicación del artículo 230 del Código Sustantivo del Trabajo es una prestación social y, como toda prestación social, pertenece al trabajador", “A mi me tocó renunciar en esa misma tienda por acoso de mis compañeros”, “Lo siento mucho, Dios tendrá cosas muy grandes para ti”, “Vayan y dejen su reseña en Google”, son algunas de las reacciones más virales en redes sociales.
Los videos también incluyen un momento posterior, ya en su vivienda, en el que Rojas muestra que llegó sin calzado y relata el impacto emocional que le produjo el episodio. “Me siento humillada. Me siento mal. Estoy temblando. No he podido calmarme”, afirmó mientras lloraba.
La denuncia sobre los zapatos está ligada, según su versión, a una serie de situaciones que comenzaron luego de un accidente ocurrido durante una actividad de integración laboral. Rojas contó que había ingresado a la empresa recientemente y que pocos días después, participó en una jornada organizada para el personal.
De acuerdo con su relato, durante la actividad se lesionó la mano dominante, lo que le ocasionó un fuerte dolor y la intención de ser revisada por un médico ante el incremento del dolor y la hinchazón.
Rojas afirmó que, al acudir a urgencias, informó las circunstancias en las que se produjo la caída. Sin embargo, señaló que tuvo dificultades para ser atendida por la Administradora de Riesgos Laborales (ARL), ya que en una primera verificación no aparecía afiliada. Por ese motivo, recibió atención inicial por medio de su Entidad Promotora de Salud (EPS), donde le realizaron una radiografía y le expidieron una incapacidad de cuatro días.
La trabajadora sostuvo que el dolor y la inflamación continuaron después de ese período. Tras nuevas gestiones, aseguró que pudo acceder a atención por la ARL en la Clínica Colina, donde recibió una incapacidad adicional de diez días. Rojas indicó que conserva historias clínicas, incapacidades, comunicaciones y documentos relacionados con el accidente y las actuaciones posteriores.

Rojas, además, sostuvo que le explicaron que los zapatos no correspondían a su dotación, sino que se los habían prestado. En un audio en los reportes sobre el caso, la mujer explica que acepta devolverlos y reclama que quede constancia de la situación.



