El megacohete Starship de SpaceX alcanzó la órbita terrestre por primera vez durante su decimocuarto vuelo de prueba desde Texas.(REUTERS/Steve Nesius)

El megacohete Starship, de SpaceX, alcanzó este lunes por primera vez la órbita terrestre tras un despegue exitoso desde el complejo Starbase, en el sur de Texas. El hito llegó en el decimocuarto vuelo de prueba del vehículo y marca un salto de escala para la compañía de Elon Musk.

La nave, de más de 120 metros de altura, completó una maniobra que había buscado sin éxito durante 13 intentos anteriores. Minutos después de alcanzar la órbita, comenzó a desplegar 26 satélites Starlink V3 de nueva generación, en la primera demostración real de una de las funciones comerciales para las que fue diseñada.

Cómo fue el vuelo orbital del Starship de Elon Musk

El despegue se produjo poco después de las 12:48 GMT (8:49 hora de la costa este de Estados Unidos), desde la plataforma que SpaceX construyó junto al golfo de México, cerca de la frontera con México.

El inicio de la prueba estuvo marcado por la incertidumbre. Uno de los motores se apagó antes de lo previsto y, durante la transmisión oficial, el portavoz de la compañía, Dan Huot, dijo inicialmente que Starship no lograría alcanzar la órbita. Minutos después rectificó tras una actualización de los ingenieros, que confirmaron que la nave todavía podía intentar el encendido decisivo.

El plan de vuelo contempló seis vueltas a la Tierra antes de un amerizaje en el océano Pacífico, al oeste de Chile. (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo)

Ese segundo encendido, el más difícil de la maniobra, permitió a la etapa superior alcanzar una órbita circular a unos 275 kilómetros de altura, para lo cual fue necesaria una velocidad de aproximadamente 28.000 kilómetros por hora.

El plan previsto contemplaba seis vueltas completas alrededor de la Tierra durante un vuelo de casi diez horas, antes de un amerizaje en el océano Pacífico, al oeste de Chile. El propulsor Super Heavy, que impulsó el conjunto durante el ascenso, debía caer en el golfo de México sin intento de recuperación en esta ocasión.

El director de la NASA, Jared Isaacman, celebró el logro a través de la red social X: “Ha sido un lanzamiento espectacular que ha llevado a la nave a órbita y se ha manejado cada paso de manera segura, responsable y especialmente inspiradora”.

El camino hacia la Luna con la NASA

Alcanzar la órbita no fue solo un ensayo con satélites: es el paso previo para que una versión modificada de Starship funcione como módulo de alunizaje del programa Artemis, de la NASA. Esa nave deberá bajar astronautas a la superficie lunar y devolverlos después al espacio.

Una versión modificada de Starship funcionará como módulo de alunizaje para llevar astronautas a la Luna en la misión Artemis 4.(REUTERS/Steve Nesius)

La agencia prevé usarla en Artemis 4, en 2028. Antes, en 2027, Artemis 3 probará en órbita terrestre el acoplamiento con los módulos lunares, sin llegar aún a la Luna, con cuatro astronautas ensayando las maniobras previas al primer alunizaje tripulado desde 1972.

Por los retrasos de Starship, la NASA sumó también el módulo Blue Moon, de Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos. Ambos deben estar listos para 2027, cuando se acoplarían en órbita con la nave Orión tras reabastecerse de combustible, una maniobra nunca antes ensayada.

La tecnología detrás del Starship

Starship es un sistema reutilizable de dos etapas: el propulsor Super Heavy, equipado con 33 motores Raptor, y la cápsula Starship propiamente dicha. Con sus más de 120 metros, es el vehículo espacial más grande y potente construido hasta la fecha, junto con el Space Launch System de la NASA.

El objetivo final de Musk es que todo el sistema sea completamente reutilizable, con brazos mecánicos en la torre de lanzamiento capaces de capturar tanto la nave como el propulsor para permitir su rápido reaprovechamiento, en un modelo que el empresario compara con el de un avión que vuela una y otra vez.

El cohete reutilizable mide más de 120 metros de altura y utiliza 33 motores Raptor en la etapa del propulsor Super Heavy. (REUTERS/Steve Nesius/File Photo)

Para las futuras misiones lunares y para un eventual viaje a Marte, la gran ambición de Musk, Starship deberá demostrar además que puede reabastecerse de combustible en el espacio, una capacidad que SpaceX prevé comenzar a ensayar en las próximas etapas del programa.

Tras el despliegue, los satélites Starlink V3 extenderán sus antenas y paneles solares y establecerán los primeros enlaces con la Tierra y con el resto de la constelación mediante radiofrecuencia y enlaces láser, antes de elevar su órbita con propulsores propios.

El proyecto Starship lleva casi una década de desarrollo y una inversión superior a los 15.000 millones de dólares, según estimaciones citadas por la agencia Reuters.