
Los argentinos siguen tomando prácticamente la misma cantidad de vino que hace un año, pero se vuelcan por opciones más económicas. Así surge del último informe mensual del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) sobre el mercado interno.
En detalle entre enero y julio de 2026, las ventas de vinos varietales cayeron 21,2% frente a igual período de 2025, mientras que las de vinos sin mención varietal, los genéricos, subieron 11,4 por ciento. En paralelo, el envase de vidrio perdió terreno y el tetra brik ganó espacio. Según los datos del organismo, las ventas en botella bajaron 1,2% en el acumulado de los siete meses y las de tetra brik crecieron 5,6 por ciento.
El volumen total, en cambio, casi no se movió. Entre enero y julio se comercializaron unos 409 millones de litros de vino en el mercado interno, apenas 0,6% más que en el mismo período del año pasado. El consumo estimado por habitante fue de 8,81 litros en esos siete meses, frente a 8,78 litros un año antes. No se trata, entonces, de un mercado que se achica, sino de uno en el que cambia la composición de lo que se vende.
Para entender el fenómeno, conviene repasar algunos conceptos de qué representa cada producto. Los vinos varietales son los que indican en la etiqueta la variedad de uva con la que fueron elaborados, como malbec, cabernet sauvignon o syrah. Los vinos sin mención varietal, en cambio, no informan la cepa y tienden a ser los de menor valor.
Los varietales pierden peso
En el acumulado de enero a julio, los varietales representaron el 25,9% de las ventas de vino en el mercado interno. Un año antes, ese porcentaje era de 33%. Los sin mención varietal hicieron el recorrido inverso: pasaron de 63,9% a 70,8 por ciento. En otras palabras, hoy siete de cada diez litros de vino que se venden en el país no indican la variedad de uva.

En litros, el movimiento es casi un espejo. Los varietales vendieron cerca de 28 millones de litros menos que en el mismo período de 2025, mientras que los sin mención varietal sumaron casi 30 millones de litros.
Dentro de los varietales, la caída se concentró en los tintos y rosados, que retrocedieron 25,8 por ciento. Los varietales blancos, en cambio, crecieron 2,9% en el período analizado. Del otro lado, entre los “sin mención varietal”, crecieron tanto los de color (14,4% de crecimiento), como los blancos (3,1% de crecimiento), siempre hablando del acumulado de los primeros siete meses del año, en comparación con el mismo período del 2025.
Del vidrio al tetra brik
En los envases se observa una tendencia similar. La botella sigue siendo el formato principal, pero pasó de concentrar el 64,1% de los despachos a 63 por ciento. El tetra brik, un envase de cartón que en general tiene un valor considerablemente menor que el vino en botella, subió de 32,9% a 34,5 por ciento. Entre ambos formatos reúnen el 97,5% de todo el vino que se vende en el mercado interno.
En volumen, la botella pasó de 261 millones de litros a 258 millones, mientras que el tetra brik subió de 134 millones a 141 millones entre enero y julio.

Aun dentro de la botella hay diferencias. La botella tradicional de 750 centímetros cúbicos, que representa el 63% de ese segmento, retrocedió 6,6% interanual. En ese formato, los varietales cayeron 16,2% y los sin mención varietal avanzaron 7,2%. En cambio, las botellas más grandes, de más de un litro y hasta litro y medio, crecieron 18,4%, y nueve de cada diez litros de ese segmento corresponden a vinos sin mención varietal.
El comportamiento del consumo
Los datos analizados son contundentes, pero el cambio no es exclusivo del mercado interno. En el mercado externo también se registra una situación similar: las exportaciones argentinas de vinos varietales retroceden frente a los vinos sin mención varietal. Sin embargo, se debe aclarar que no se trata de una tendencia global. Diferentes informes sectoriales sostienen que los mercados internacionales apuntan a una “premiunización” del consumo.
Puertas adentro, los números del INV describen un mercado que mantiene su volumen, pero en el que los vinos que indican el varietal pierden participación y el tetra brik gana espacio frente a la botella. En otras palabras, se está priorizando el consumo de vinos de menor valor, frente a los varietales tradicionales.




