Semanas después de la devastadora riada del 26 de agosto, la emergencia continúa en Nepal. Miles de personas perdieron sus hogares, pertenencias y seres queridos en cuestión de minutos y ahora sobreviven en campamentos temporales, muchos de ellos saturados y con condiciones difíciles. Mientras autoridades, organizaciones humanitarias y voluntarios mantienen la distribución de ayuda, para miles de damnificados comienza la parte más larga de la tragedia: reconstruir sus vidas y volver a tener un hogar.